Gallo.—Yo me proferi ayer de te dezir lo que siendo monja passé, y solo quiero reseruar para mí de qué orden fue, porque no me saques por rastro. Pero noramala se diga, quiero que sepas que este es el genero de gente más vano y más perdido y de menos seso que en el mundo ay. No entra en cuento de los otros estados y maneras de viuir; porque se preçia de mostrar en su habla, trato, traje, y conuersaçion ser vnica y particular. Lo que sueñan de noche tienen por reuelaçion de Dios, y en despertando lo ponen por obra como si fuesse el prinçipal preçepto de su ley. Dizense ser orden de religion: yo digo que es más confusion; y si algun orden tienen, es en el comer y dormir; y en lo que toca a religion, es todo ayre y libiandad, tan lexos de la verdadera religion de Cristo como de Hierusalen. No saben ni entienden sino en mantener parlas á las redes y loqutorio[518]. Su prinçipal fundamento es hazerse de los godos y negar su proprio y verdadero linaxe; y ansi luego que yo entré alli fue como las otras la más profana y ambiçiosa que nunca fue muger, y ansi porque mi padre era algo pobre publiqué que mi madre auia tenido amistad con vn cauallero de donde me auia auido a mí, y por desmentir la huella me mudé luego el nonbre; porque yo me llamaua antes Marina, como mula falsa, y entrando en el monesterio me llamé Vernardina, que es nombre estraño, y trabajé quanto pude por llamarme doña Bernaldina, fingiendo la deçendençia y genealogia de mi prosapia y generaçion, y para esto me faboreçio mucho la abbadesa; que de puro miedo de mi mala condiçion y desasosiego procuraua de me agradar. Acuerdome que vn dia vn pariente mio enbio a visitarme con un paje; y preguntandole la portera a quien vuscaua respondió el mochacho, buscaua a Bernardina, y yo acaso estaua alli junto a la puerta; y como le oy sali á él con aquella ansia que tenia que todos me llamassen doña Bernardina y dixele: ¡O! los diablos te lleuen, trapaz, que no te cabe en esa boca vn don donde cabe vn pedaço de pan mayor que tú. De lo qual á todas quantas estauan alli di ocasion de reyr[519] de mi vanidad.

Miçilo.—Pues tu padre ¿tenia antes don?

Gallo.—Si tenia: sino que le tenia[520] al fin del nombre.

Miçilo.—¿Como es eso?

Gallo.—Llamauase Françisco remendon. Ves alli el don al cabo. Mi mayor ocupaçion era enbiar casi cada dia a llamar los prinçipales y mas honrrados del pueblo vuscando negoçios que tratar con ellos; y dilatabalos por los entretener, y de alli venia a fingir vn pariente suyo con el qual dezia que mi padre tubo gran parentesco o afinidad[521]. Desta manera con todos los linajes de Castilla mostraua tener parte; con Mendoças, Manriques, Ulloas, Çerda, Vaçanes. El dia que yo no tenia con quien librar a la red y loqutorio me tenia por menos que muger, y si la abbadesa me negasse la liçençia me la yba a las tocas queriendola mesar, y la llamaua peor de su nonbre. Dos dias en la semana enbiaua por el confesor para me confessar y consolar; y desde que saliamos de comer hasta la noche nos estauamos en el confessonario tratando de vidas ajenas; porque no se meneaua monja que yo no tuviese cuenta con ella. Otra vez me quexaua de la abbadessa que no me queria dar ninguna consolaçion, que estaua para me desesperar, o hazer de mí vn hecho malo; y amenazauala con la visita. Aconteçiame a mí vn mes no entrar en el coro a las horas fingiendo estar enferma de xaqueca, que es enfermedad de señoras, y para fingir este dolor hazia vnos generos de birretes portogueses afforrados en martas, o grana fina de poluo[522] demandada a mis seruidores, y deuotos y familiares. Pues para sustentar mis locuras y intereses lebanté vn vando en el monesterio de los dos san Juanes Euangelista y Baptista, y como yo tube entendido que mis contrarias con quien yo tenia mis differençias y pundonores seguian al Euangelista, tomé yo con mis amigas la devoçion el apellido y parcialidad del Baptista; no más de por contradezir. Que de otra manera nunca tube cuenta ni eché de ver quál dellos mereçia más, ni quál era mejor.

Miçilo.—¡O gran vanidad! Quánto mejor fuera que trabajaras por imitar a qualquiera dellos en virtud y costunbres!

Gallo.—Pues quando venia el dia de San Juan de Junio, quanto era mi desasosiego y mi inquietud! Reboluia todo el pueblo vuscando la tapizeria para la iglesia, claustras y refitorio. El hinojo, claueles, clauellinas, halelies, azuzenas y albahacas puestas en mil maneras de basijas de mucha curiosidad; y otras frescas y odoriferas yerbas y flores, yuncos y espadañas. Aparejaua las pastillas, moxquete, estoraque y menxui, que truxiessen toda la casa en grande y suaue olor. Traya aplazado el predicador de veynte leguas; y vn año antes negociado, y la musica vnica y peregrina de muchos instrumentos de suabe y acordada melodia. Negoçiaua las bozes de cantores de todos los señores y iglesias cathredales y colegiales quantas auia en la comarca. Despues para todos estos aparejaua casas, camas y de comer. Vuscaua aues, pescados y frutas de toda diferençia, preçio y estima. Un mes antes hazia los mazapanes, bizcochos, rosquillas, alcorzas y confituras, y avn mucho sebillo de manos y guantes adobados, para dar a vnos y a otros conforme a la calidad y libiandad de cada qual que interuenia en mi fiesta.

Miçilo.—Todo eso no se podia hazer sin gran costa. Dime ¿de dónde auias todo eso?

Gallo.—Por auerlo grangeaua yo vn año antes los amigos y seruidores por diuersas vias y maneras. Procurando negoçios, dares y tomares con todo género de honbres. De los vnos me aprouechaua para que me diessen algo; y de los otros para que demandassen a otros[523], y a otros queria para que me lleuassen mis recados y mensajes con que vuscaua y adqueria lo demas. De manera que yo me empleaua tan toda en este caso que nunca me faltaua cosa que hiziesse a mi menester[524].

Miçilo.—O quán molida y quebrantada quedarias passada la fiesta; y más orgullosa, presuntuosa y profana en auer cunplido con tu vano interes! O quán miserable y desuenturada era esa tu ocupacion, lo que es más de llorar!