Gallo.—¿Estás ya despierto, Miçilo, que yo a punto estoy para proseguir en lo que ayer quedé de te contar? Porque avnque sea a costa de mis entrañas y me dé algun dolor, oyras vna conformidad y fidelidad de dos amigos los mayores y mas verdaderos que nunca entre los hombres se vió. Una confiança y affiçion que dixeras viuir vna sola alma en dos. Vna casa, vna volsa, vnos criados, vn spiritu sin parçialidad ni diuision.

Miçilo.—Gran pieza de tiempo ha que estoy deseando que despiertes, cobdiçioso de te oyr. Agora di tú, que sin distraimiento alguno te oyre todo lo que querras.

Gallo.—Pues ante todas cosas te quiero hazer saber que siendo yo vn tiempo natural frances y de Paris llamado Alberto de Cleph, y siendo mançebo mercader tube vn amigo natural de la mesma çiudad llamado Arnao Guillen, el más verdadero y el más fiel que nunca tubo la antiguedad. Este fue casado en la villa de Embers en el ducado de Brauante con vna donzella llamada Beatriz Deque, hija de honrrados padres, hermosa y de buen linaxe, la qual truxo consigo a viuir á Paris. Pues por auer sido grandes amigos en nuestra niñez y juuentud no çesó nuestra amistad por ser Arnao casado, mas antes se augmento y creçió más; y ansi porque sepas a quanto llegó nuestra afiçion y amor sabras que por tener çiertas cuentas viejas que conuenia desmarañarlas con çiertos mercaderes de Londres huimos de yr allá, y aparejado nuestro flete y matalotaxe dimonos a la vela encomendandonos a Dios; y yo era honbre delicado y de flaca conplexion, neçesitado al buen regimiento, y a mirar bien por mi salud. Pero Arnao era hombre robusto, valiente, membrudo y de muy fuerte natural; y luego como salimos del puerto a mar alta conmençoseme a leuantar el estomago y a bomitar con gran alteraçion y desasosiego de mi cuerpo, con gran desbaneçimiento de cabeça, y ansi suçedió a esto que nos sobreuino luego vna tan fragosa[568] y espantosa tempestad que pareçia que el çielo con todas sus fuerças nos queria destruir. ¡O Dios omnipotente! que en pensarlo se me espeluçan y enheriçan agora las plumas de mi cuerpo. Començosse a obscureçer con grandes nublados el dia que a noche muy çerrada semejaua. Bramaua el viento y el tempestuoso mar con espantosos truenos y temerosos relampagos: y mostrandose el çielo turbado con espesas plubias nos tenia a todos desatinados. El viento soberuio[569] nos çercaua[570] de todas partes: agora heriendo a popa, agora a proa, y otras vezes, lo que más desespera al piloto, andaua[571] rodeando la naue hiriendo el costado con gran furia. Andauan tan altas las olas que pareçian muy altas montañas: que con tan temerosa furia nos mojauan en lo mas escondido del nauio como si anduuieramos a pie por medio del mar. Cada vez que venian las olas a herir en el nauio tragauamos mil vezes la muerte desesperados de salud. Gritan los pilotos y grumetes, qual en popa, qual en proa, qual en la gauia, qual en el gouernalle, amarillos con la muerte esperada; gritan mandando lo que se deue hazer: pero con la brama del mar y vientos no se pueden vnos a otros oyr, ni se haze lo que se manda; las velas lleua ya el mar hechas andraxos y del mastel y antena no ay pedaço de vn palmo; todo saltó en rachas, y muchos al caer fueron mal heridos en diuersas partes de su cuerpo. Sobreuino ya la noche que hizo doblada la obscuridad, y por el consiguiente la tempestad más atroz y soberuia. Era tanto el estruendo que sonaua en los concauos çielos, y tantos los truenos que de la parte del septentrional polo proçedian que pareçia desconçertarse los exes de los nortes, y que el çielo se venia abajo; la naturaleza mesma por la parte de la tierra temio otra vez la confusion del diluuio que en tiempo de Noe pasó: porque los elementos pareçia auer rompido su concordia y limites, y que boluia aquella tempestuosa lluuia que en quarenta dias bastó cubrir toda la haz de la tierra. Muchas vezes el toruellino de las olas nos subió tan altos que viamos desde ençima tan gran despeñadero de mar quanto se ve estando las aguas serenas desde las altas rocas de Armenia. Pero quando nos bajaua el curso al valle entre ola y ola apenas se descubria el mastel sobre las ondas. De manera que vnas vezes tocauamos con las velas en las nubes: y otras vezes con el rostro del nauio en el arena, y el miedo era ya tanto que no sabia el maestro socorro alguno en su arte, ni sabia a quál ola se auenturasse, ni de quál se asegurasse y guardasse. Porque en tal estado estauamos que la mesma discordia del mar nos socorria para que no fuessemos a lo hondo: porque en trastornando vna ola la nao por la vna parte, llegaua otra por la contraria que expelia la parte vençida y la leuantaua. De suerte que era forçado que qualquier viento que llegasse fuesse en su fabor para endereçarla; ymagina qué confusion hubiesse alli con el gritar, amaynar y cruxir, y matarse los vnos sin oyr[572] los otros por el grand[573] estruendo y ruydo del mar y vientos, y sin verse por la gran obscuridad que hazia en la noche. Pues estando el çielo y el mar en este estado que has oydo quiso mi ventura que como mi estomago fuesse indispuesto y alterado por el turbado mar y su calidad, bomitaua muy amenudo de lo intimo de las entrañas. Suçedió que queriendo vna vez con gran furia bomitar colgado algo al borde sobre el agua por arroxar lejos, y espeliendo vna ola el nauio me sacudió de si al mar, y avn quiso mi ventura que por causa de mi mala dispusiçion no estuuiese yo desnudo como estauan ya todos los otros a punto, para nadar si el nauio se anegasse; y como yo cay en el agua de cabeça fue luego sumido a lo hondo, pero ya casi sin alma la mesma alma me subió arriba y ansi llegando a lo alto començe a gritar y pedir socorro; y como Arnao andaua vuscandome por el navio y no me halló donde me auia dexado, miró al agua y plugo a Dios que me reconociesse[574] entre las ondas, y sin temer tenpestad, obscuridad ni[575] braueza de las olas saltó junto a mi en el agua que ya estaua desnudo con los otros, y luego animandome dixo: esfuerçate hermano Alberto, no ayas miedo que aqui estoy yo; que no pereçeras mientras la vida me acompañare; y como junto a mi llegó me leuantó con las manos trayendome al amor del agua y al descanso de la ola; lleuauannos los vientos por el mar acá y allá sin poderlos resistir, y la ola furiosa con impetu admirable nos arrebataua y por fuerça nos hazia apartar lexos el vno del otro. Pero luego boluia Arnao a las bozes que yo le daua, y con fuerças de más que honbre me tomaua y con amorosas palabras me esforçaua no le doliendo a él su propria muerte tanto como verme a mi çercano a la mia. Procurauan del nauio echarnos tablas y maderos con intinçion de nos remediar; pero no nos podiamos aprouechar dellas por el gran viento que las arrebataua de nuestras manos, y lo que más nos desesperaua y augmentaua nuestra miseria era que durasse tanto la tenpestad, y avn pareçia que sobre ser pasadas diez horas de la noche començaua. Piensa agora, yo te ruego Miçilo, si en el mundo se puede agora hallar vn tal amigo que en tan arduo caso, estando seguro en su nauio en lo más fragoso desta tan furiosa tenpestad, viendo en semejante neçesidad su compañero tan çercano a la muerte, con tanto peligro se arroje a la furia y fortuna del agua, viento y ola y a la oscuridad de la tenpestuosa noche. Pon, yo te ruego, ante tus ojos todos aquellos tan encareçidos peligros, que no ay lengua que los pueda poner en el estremo que tiene en la oportunidad la verdad, y mira cómo despreciandolo todo Arnao y posponiendolo, solamente estima saluar al compañero por tenerle tan firme amor. En fin plugo a Dios que trayendonos las olas vadeando por el mar venimos a topar vn grueso madero que el agua traya sobre si de algun nauio que deuio[576] auer dado al traues: y como se abrio arroxonos aquel madero para nos remediar[577]. Pues ambos trabados a él con la fuerça que pudimos[578], que ya afloxaua algo la tenpestad, trabajando Arnao ponerme ençima, las olas amorosas nos huvieron de poner en el puerto ingles sin mas lision. Este aconçimiento te he contado, Micilo, porque veas si tengo razon de te encareçer tanto nuestra amistad: porque al prinçipio te propuse que eramos los mayores amigos que nunca el mundo tuuo en si. Agora avras visto si tengo razon.

Miçilo.—Por çierto, gallo, tú dizes gran verdad: porque no se puede mayor prueba ofreçer.

Gallo.—Pues agora quiero proçeder en mi intinçion, que es contarte el peligro que en nuestra amistad se ofreçio por ocasion de vna muger. Pues agora sabras que bueltos en Françia huuimos de yr a vna feria de Embers, de Junio, como soliamos a la contina yr, y Beatriz inportunó a Arnao su marido que la lleuasse consigo por visitar a sus padres que despues de las bodas no los vio; y ansi Arnao lo hizo por darle placer. Pues aparejado lo neçesario para el camino salimos de nuestra[579] çiudad de Paris, y por ser yo tan obligado a Arnao procuraua seruir a su muger todo lo que podia, pensando en qué le pudiesse yo a él pagar alguna parte de lo que le deuia por obligaçion, y ansi procuraua en esta xornada y en qualquiera cosa que se ofreçia, ansi en su dueña como en él, auerle con todas mis fuerças de agradar y seruir; y ansi a él le pareçia estar bien empleado en mí el peligro en que por mí se vio; y como el demonio siempre soliçite ocasiones para sembrar discordia entre hermanos, que es la cosa que más aborde Dios, pareçiole que haria a su proposito si ençendia el coraçon de Beatriz de laçiuo amor de mí; y ansi la pobre muger alterada por Sathanas conçibio en su pecho que todo quanto yo hazia por respecto de la obligaçion que tenia a mi bondad, conçibio ella que lo hazia yo lisiado de su amor, por lo cual pareçiendole deuer a noble piedad y gratitud responder con el mesmo amor, y avn poniendo de su parte mucho más de lo que por valança se podia deuer, pensando incurrir en gran falta a su nobleza y generosidad si mucho más no daba sin comparaçion, ansi me amó tanto que en todo el camino y feria de Junio no sufria apartar su coraçon vn punto de mi; y esto era con tanta passion que con ninguna lengua ni juizio te lo puedo encareçer. Porque como algunas vezes le mostrasse tenerla afiçion; otras vezes como yo hiziesse mis obras con el descuydo natural, haziala desbaratar y afligir. ¡O quantas vezes conoçi della tener la habla fuera de los dientes para me manifestar su intençion[580], y con los labrios tornarla a compremir por no se afrontar. Vuscaua lugares conuenientes delante de su marido y padres, ocasiones que no se podian escusar para me abraçar, tocar y palpar por se consolar y satisfazer. Por los ojos y por el ayre con sospiros, con el rostro y meneos del cuerpo me enbiaua mensajeros de su pena. Pero yo disimulaua pensando que cansandola se acabaria su pasion: y ello no era ansi, pero cada dia creçia mas; yo reçebia grandissima pena en verme puesto en tanto peligro, y pensaua de cada dia cómo se podria remediar, y creyendo que sola el ausencia seria el remedio[581], doliame apartarme de la compañia de mi amigo Arnao. Por lo qual muchas vezes llorando amargamente maldezia mi ventura y a Sathanas pues a tanto mal auia dado ocasion; y estando pensando cómo me despediria, como fue acabada la feria acordó Arnao que nos boluiessemos a Paris, y ansi mandó a toda furia aparejar; y estando todo lo neçesario a punto dixome que partiesse yo con su dueña, que él queria quedar a negoçiar çierto contrato que le faltaua, y que le fuessemos aguardando por el camino, que a la segunda xornada nos alcançaria. Dios sabe quánta pena me dio oyr aquel mandado, y me pessaua no auer huydo antes, pensando que fuesse vrdimbre de Sathanas para traerme por fuerça a la ocasion de ofender; y por el contrario fue muy contenta Beatriz, pensando que se le aparejaua la oportunidad forçosa que yo no podria huyr; y ansi disponiendonos Arnao todo lo neçesario, tomando la mañana començamos nuestro camino; yua Beatriz muy alegre y regocijada lleuandome en su conuersaçion. Deziame[582] muchos donayres y gentilezas que el amor le enseñaua, debajo de los quales queria que yo entendiesse lo que tenia en su voluntad, no se atreuiendo a descubrirse del todo hasta verse en lugar oportuno que no la corriesse peligro de afrenta, porque le pareçia a ella que yo no respondia a su intinçion[583] como ella quisiera. Avnque algunas vezes juzgaua mi couardia ser por que temia descubrir mi trayçion, y ansi ella se desemboluia algunas vezes demasiadamente por me hazer perder el temor, y sufriasse pensando que aquella noche no se podria escusar sin que a ojos çerrados se effectuasse la prueba de nuestra voluntad; y ansi aquella xornada se cumplió con llegar ya casi a la noche a vna villa buena que se llama Bruxelas, que es en el mesmo ducado de Brauante. Donde llegados mandé que los moços diessen buen recado a las caualgaduras, y al huesped preuine que tuuiesse bien de cenar; y pareçiome çiertamente estar acorralado y que en ninguna manera podia huyr aquella oportunidad y ocasion, porque çierto senti de la dama que estaua determinada de me acometer, de lo qual yo demandé socorro a Dios; y como fue aparejada la çena venimos a çenar, lo qual se hizo con mucho regoçijo, abundancia y plazer, y como fue acabada la çena quedamos sobre la tabla hablando con el huesped y huespeda su muger en diuersas cosas que se ofreçieron de nuestra conuersaçion; y como fue passada alguna pieza[584] de la noche dixe al huesped por manera de cumplimiento: Señor gran merçed reçebiré, que porque esta Señora que comigo traygo es muger de vn grande amigo mio que me la fió, duerma con vuestra muger, que yo dormiré con vos. Beatriz mostró reçebir esto con gran pena, pero calló esforçandose por[585] la disimular; y el huesped respondió: Señor, en esta tierra no osamos fiar nuestras mugeres de ninguna otra persona mas que de nosotros, quanto quiera que venga en habito de muger; porque en esta tierra suçedió vn admirable caso en el qual vn hijo del señor deste ducado de Brauante en habito de muger gozó de la hija del Rey de Ingalaterra y la truxo por suya aqui; y como Beatriz vió que se le aparejaua bien su negoçio, avnque se le dilatasse algo, inportunó al huesped le contasse aquella historia como aconteçió. Lo qual no me pessó a mi pensando si en el entretanto pudiesse amaneçer; y importunado el huesped ansi començó: Sabreis, señores, que en este ducado de Brauante fue en un tiempo vn bienaventurado señor, el qual tubo vna virtuosa y agraviada dueña por muger. Los quales siendo algun tiempo casados y conformes en amor y voluntad sin auer generacion, y despues en oraciones y ruegos que hizieron a Dios suçedió que vino la buena dueña a se empreñar y de vn parto pario dos hijos, el vno varon y el otro hembra, los quales ambos en hermosura no tenian en el mundo par; y ansi fueron los niños criados de sus padres con tanto regalo como era el amor que los tenian; y como fueron de vn parto fueron los más semejantes que nunca criaturas fueron[586]; en tanta manera que no auia hombre en el mundo que pudiesse poner differençia entre ellos: ni los mesmos padres lo sabian diçernir; mas en todo el tiempo se engañaron mientra los criauan, que por solas las amas los venian a conocer; y ansi acordaron de los llamar de vn nombre por ser tan semejantes en el aspecto, rostro, cuerpo, ayre y dispusiçion. Llamaron al varon Julio y a la hija Julieta. Fueron estremadamente amados de los padres por ser tan lindos y tan deseados y no tener más; y ansi yendo ya creçiendo en edad razonable, conoçiendo ya ellos mesmos su similitud vsauan para su pasatiempo de donayres y graçiosos exerçiçios por dar plazer a sus padres; y ansi muchas vezes se mudaban los vestidos tomando Julio el habito de Julieta; y Julieta el de Julio; y representandose ante sus padres con vn donayre gracioso reçebian[587] plazer como con tanta gracia se sentian vurlados por sus amados hijos; y ansi Julieta en el habito que mas le plazia se yua muchas vezes a solazar, agora por la çiudad, agora por el mar; tomando la compañia que más le plazia; y vn dia entre otros salio de su aposento atauiada de los vestidos de su hermano Julio a toda gallardia y con su espada ceñida: y passando por la sala tomó dos escuderos que alli halló y lançose por el mar en vn vergantin que para su solaz estaua a la contina aparejado, y suçedió que esforçandose el viento a su pesar fueron lleuados por el mar adelante sin poder resistir; y como a los que Dios quiere guardar ningun peligro les daña, avnque con gran temor y tristeza fueron llegados vna pieza de la noche a la costa de Ingalaterra y lançados por un seguro puerto sin saber donde estauan; y como sintieron la bonança y el seguro del puerto aunque no conoçian la tierra, llegandose lo más que pudieron a la ribera determinaron esperar alli el dia; y ansi, como Julieta venia triste y desgraçiada y desuelada por causa de la desusada tempestad se echó luego debajo del tapete a dormir, y lo mesmo hizieron por la plaza del vergantin los escuderos, y fue tan grande y de tanta grauedad su sueño que siendo venida gran pieza del dia avn no despertaron; y suçedió aquella mañana salir la infanta Melisa hija del rey de Ingalaterra a caza con sus monteros por la ribera del mar, y como mirando acaso vio dentro del agua el vergantin ricamente entoldado y que no pareçia persona que viniesse en él, mandó que saltassen de su gente y viessen quién venia alli, y luego fue auisada por los que dentro saltaron que en la plaza del vergantin estauan dos escuderos dormiendo, y que dentro en el tapete estaua el mas lindo y agraçiado mançebo de edad de catorce años que en el mundo se podia hallar. Y cobdiçiosa la infanta de lo ver mandó echar la puerta en tierra y apeandose de su palafren saltó dentro del vergantin, y como vio a Julieta dormida[588] con su espada çeñida juzgóla por varon y ansi como la vio tan linda y tan hermosa en tan conueniente edad fue luego enamorada della[589], y aguardando a que despertasse, por no la enojar, estuuo por gran pieza contemplando su belleza y hermosura; y como despertó la saludó con gran dulçura preguntandola por su estado y viaje. Julieta le dixo ser un cauallero andante que la fortuna del mar le auia echado alli, y que se tenia por bien açertado y venturoso si la pudiesse[590] en algo servir. Melisa ofreçiendosele mucho para su consuelo la rogó saliesse a tierra combidandola a la caça, diçiendo que por aquellas partes la auia mucha y muy buena de diuersos animales; y ansi como reconoçio Julieta el valor de la dama, y por verse en su tierra, holgó de la complazer, y ansi le fue dado vn muy hermoso palafren, en el qual caualgando Julieta, y Melisa en el suyo, se metieron con su compañia por la gran espesura de la montaña a vuscar venados[591]; y como no se podia sufrir la infanta Melisa por la herida de su llaga que la atormentaua sin poderla sufrir, procuró quanto pudo alongarse de su gente y monteros por probar su ventura, y quando con Julieta se vió sola entre vnos muy cerrados matorrales la inportunó se apeasen a beber y a solazar junto a vna muy graçiosa fuente que corria alli, y quando fueron apeadas las dos graciosas damas començó Melisa a hablar a Julieta con gran piedad; y avnque con mucha verguença y empacho le fue descubriendo poco a poco su herida, y teniendo los ojos lançados en el suelo, sospirando de lo intimo del coraçon, yendosele vn color y veniendosele[592] otro le muestra perdersele la vida si no la socorre; y ansi como ya tiene por el gran fuego que la abrasa descubierta la mayor parte de su dolor, queriendose aprouechar de la oportunidad se arriscó a tanto que abraçando a Julieta la besó[593] en la boca con mucho dulçor y suauidad; yendo pues el huesped muy puesto en el proçeso de su historia estaua Beatriz toda tresladada en él pareçiendole que todo aquel cuento era profeçia de lo que a ella le auia de suçeder; y ansi como el huesped aqui llegó, Beatriz con vn gran sospiro me miró con ojos de piedad y el huesped proçedio sin echarlo de ver, diziendo: Pues como Julieta por el suçeso tiene entendido que Melisa la tiene por varon, y viendo que a su passion no la puede dar remedio, estando confusa y pensosa[594] qué camino tomaria, acordó ser muy mejor descubrirle ser muger como ella, antes que ser tomada por cauallero neçio y cobarde para semejantes casos de amor, y dixo la verdad; porque çierto era cosa de hombre apocado[595] reusar vna dama de tanta gentileza que se ofreçe con tanta dulçura y buena oportunidad; y asi con vn gentil y agraçiado modo la auisa ser donzella como ella, contandola toda su ventura y viaje, padres y naturaleza. Pero como ya la saeta de amor auia hecho en ella su cruel effecto, estaua ya tan enseñoreado en su coraçon el fuego que la abrasaua que le vino tarde el socorro y auiso que de su naturaleza le dio Julieta, y por esta causa no le pareçió menos hermoso el rostro de su amada, mas antes a más amarla se ençiende, y entre si pensaua su gran dolor por estar desesperada de remedio, y ansi reuentando toda en lagrimas vañada, por consolar algo su pena dezia palabras que mouian a Julieta a gran lastima y piedad. Maldezia su mal hado y ventura, pues qualquiera otro amor santo o deshonesto podria tener alguguna esperança de buen fin, y este no tiene sino sospiros y llorar con inmensa fatiga. Dezia llorando: si te pareçia, amor, que por estar yo libre de tu saeta estaua muy vfana, y querias con algun martirio subjetarme a tu vandera y señorio, bastara que fuera por la comun manera de penar, que es la dama por varon: porque entonçes yo empleara mi coraçon por te seruir. Pero hasme herido de llaga muy contra natural, pues nunca vna dama de otra se enamoró: ni entre los animales ay qué pueda esperar vna henbra de otra en este caso de amor. Esto parece, amor, que has hecho porque en mi penar sea a todos manifiesto tu imperio. Porque avnque Semiramis se enamoró de su hijo y Mirrha de su padre y Pasiphe del toro, ninguno destos amores es tan loco como el mio: pues avn se sufriera si tuuiera alguna esperança de effetuarse mi deshonestidad y deseo. Pero para mi locura ¿no habría Dedalo que injeniasse dar algun remedio contra lo que naturaleza tan firmemente apartó? Con estas lamentaçiones se aflige la gentil dama mesando sus dorados cabellos y amortiguando su bello rostro, vuscando vengança de sí mesma por auer enprendido empresa sin esperança de algun fin; y Julieta lo mejor que podia se la consolaua auiendo gran piedad de su cuyta y lagrimas que afligian su belleza. Ya se llegaua la noche y se ponia el sol, y como las damas no ayan vsado dormir en la montaña ruega Melisa a Julieta se vaya con ella á su çiudad que estaua çerca: lo qual Julieta açetó por su consolaçion, y ansi se fueron juntas a la çiudad y entraron en el gran palaçio, donde muchas damas y caualleros la salieron a reçebir; y considerando Melisa que ningun prouecho reçibe en[596] tener a su Julieta en habito de varon la vistio de muy ricos briales suyos. Porque gran yerro fuera no reçibiendo prouecho auenturarse al peligro de infamia que de alli se pudiera seguir; y tanbien lo hizo, porque como en el vestido de varon la dañó quiere ver si en el de muger se puede remediar y curar su dolencia, y ansi recogiendose anbas en su retrete lo mas presto que pudo la vistio muy ricos requamados y joyeles con que ella se solia adornar, y ansi la sacó a su padre a la gran sala diziendo ser hija del duque de Brauante; que la fortuna del mar la auia traydo alli saliendose por él a solazar; y ansi el Rey encomendó mucho a su hija Melisa la festejasse por la consolar y luego se despacharon mensajeros para auisar al duque su padre; los duques fueron muy consolados por auer[597] estado en gran cuyta por la perdida de su hija Julieta, y enbiaron a dezir al Rey que en todo hiziesse a su voluntad. Aquella noche fue Julieta muy festejada de damas y caualleros con vn solene serao, donde Julieta dançó a contento de Melisa[598], damas y caualleros, que todos la juzgauan por dama de gran gallardia, hermosura y valor, y sobre todas contentó a la infanta Melisa; y siendo llegada la hora de la çena fueron seruidos con gran solenidad de manjar, musica y aparato; la qual acabada, Melisa combidó a Julieta a dormir; y recogidas en su camara se acostaron juntas en vna cama, pero con gran diferencia en el reposo de la noche. Porque Julieta duerme y Melisa sospira con el deseo que tiene de satisfazer su apetito, y si acaso vn momento la vençe el sueño es breue y con turbadas ymaginaciones, y luego sueña que el çielo la ha conçedido que Julieta sea buelta varon; y como aconteçe a algun enfermo si de vna gran calentura cobdiçioso de agua se ha dormido con gran sed, en aquel poquito de sueño se le pareçen quantas fuentes en su vida vido, ansi estando el spiritu de Melisa deseoso pareçiale que via lo que sueña; y ansi despertando no se confia hasta que tienta con la mano y ve ser vanidad su sueño, y con esta passion comiença la desdichada a hazer votos de romeria a todas las partes que ay[599] deuoçion porque el çielo huuiesse della piedad. Pero en vano se aflige, que poco le aprouechan sus promesas y oraçiones por semejantes fines; y ansi pasó en esta congojosa contienda algunos dias hasta que Julieta la importuna[600] que quiere boluer para sus padres, prometiendola que tomando dellos liçençia[601] boluera a la visitar lo más breue que ella pueda. Lo qual por no la desgraçiar se lo conçedió la infanta, avnque con gran dificultad y pasion, confiando que Julieta cunplirá la[602] palabra que le da de boluer. Pues como fue aparejado todo lo neçesario para la partida la mesma Melisa le entoldó el vergantin de sus colores y deuisas lo mas ricamente que pudo, y a ella[603] dio muchas donas de joyas y briales[604] de gran estima y valor; y como Julieta se despidió del Rey y Reina la aconpañó Melisa hasta el mar. La qual como alli fueron llegadas, llorando muy amargamente la abraça y bessa suplicandola con gran cuyta buelua si la desea que viua, y ansi Julieta haziendola nueuas juras y promesas se lançó en el vergantin; y leuantadas velas y continuando sus remos se cometio al mar, el qual en prospero y breue tiempo se passó. Quedaua Melisa a la orilla del mar puestos los ojos y el alma en las velas del nauio hasta que de vista se le perdieron, y muy triste y sospirando se boluio a su palaçio. Como Julieta llegó a sus riberas los padres la salieron a reçebir con grande alegria como si de muerta resuçitara, haziendose muchas fiestas y alegrias en toda su tierra. Muchas vezes contaua a sus padres la tenpestad y peligro en que en el mar se vio conmouiendolos a muchas lagrimas; y otras vezes les encareçia el buen tratamiento que de la infanta Melisa auia reçebido: su grande hermosura, graçia, donayre y gran valor, dando a entender ser digna entre todas las donzellas del mundo a ser amada y seruida del cauallero de más alteza y valor; y como Julio la oya tantos loores de la infanta ençendió su coraçon a emprender el seruiçio de dama de tan alta guisa. Dezia en su pecho: ¿en qué me podía yo mejor emplear que estar en su acatamiento todos los dias de mi vida, avnque yo no merezca colocarme en su coraçon? Pero a lo menos gloriarme he auer emprendido cosa que me haga entre caualleros de valor afamar; y ansi con esta intinçion muchas vezes estando solo con su hermana Julieta la importunaua le contasse muy por estenso y particular todo lo que auia passado con Melisa; y por le complazer le conto, cómo dormiendo ella en el vergantin aquella mañana que a Londres llegó la salteó la infanta Melisa; y cómo teniendola por varon por lleuar el vestido y espada ceñida se enamoró della, y tanto que junto a vna[605] fuente la abraçó y bessó dulçemente demandandola sus amores, y cómo le fue forçado descubrirle ser muger, por lo qual no podia satisfazer a su deseo, y cómo no se satisfizo hasta que la tuuo consigo en su cama muchas noches; y la pena y lagrimas con que della se despidio prometiendole con muchas juras de la boluer a visitar; y luego como su hermana Julieta contó a Julio su historia resuçitó en su coraçon vna viua y çierta esperança de la gozar[606] por esta via, teniendo por inposible auerla por otra manera, y ansi industriado por amor tomó auiso, que con el vestido y joyas de su hermana seria por el rostro tomado por ella. En fin, sin mas pensar auenturandose a qualquier suçeso se determinó tentar donde alcançaua su ventura, y ansi un dia demandó a Julieta le diesse el tapete que le dio Melisa para el vergantin con la deuisa, porque se queria salir a solazar; y vestido de vn rico brial que Melisa dio a Julieta, y cogidos los cabellos con vn graçioso garbin, adornado su rostro y cuello de muy estimadas[607] joyas y perlas de gran valor se lançó a manera de solazar por el mar, y quando se vio dentro en él, mandó a los que gouernauan guiassen para Londres, y en breue y con prospero tiempo llegó al puerto, y por las señas reconoçió[608] el lugar donde su señora Melisa cada dia venia por esperar a su hermana Julieta; y como la compañia de la infanta reconoçió la deuisa y orla del tapete que lleuaua el vergantin corrian a Melisa por demandar las albriçias, y como Melisa le vio, engañada por el rostro, le juzgó por Julieta reçibiendole con la posible alegria: porque çierto se le representó Julio lo que mas amaua su corazon, y ansi luego le aprieta entre sus braços, y mil vezes le bessa en la boca con mucha dulçura, nunca pensando de se satisfazer. Agora pues, podeis vosotros, señores, pensar si fue Julio passado con la misma saeta con que amor hirio a Melisa, y pensad en quánta beatitud estaua su anima quando en este estado se vió. Metiole en vna camara secreta donde estando solos con bessos y abraços muy dulçes se tornó de nueuo á satisfazer, y luego le haze traer vn vestido suyo muy rico a marauilla que le auia labrado para se le dar si viniesse a visitarla, o enbiarsele, y vistiole de nuevo cogiendole los cauellos con una redeçilla de oro: y ansi todo lo demas del vestido, y atauio le dispuso en toda gentileza y hermosura como mas agraçiado la pareçiesse; y la boz que en alguna manera le podia differençiar trabajó Julio por excusarla todo lo que pudo; y luego le llevó a la gran sala, donde estauan sus padres con[609] muchas damas y caualleros[610], los quales todos las[611] reçibieron con gran alegria, y todos le mirauan a Julio contentos de su belleza, pensando que fuesse muger, y ansi con senblante amoroso le hazian señas mostrandole desear seruir y agradar. Pues siendo ya passada alguna parte de la noche en grandes fiestas y despues de ser acabada la sunptuosa çena y graçioso serao, llevó la infanta Melisa consigo a Julio a dormir, y ansi quedando solos en su camara y despojados de todos sus paños quedaron en vna cama ambos sin compañia ni luz[612], y como Julio se vió solo y en aquel estado con su señora, y que de su habla no tenia testigo le començó ansi a dezir. No os marauilleis, señora mia, si tan presto bueluo a os visitar, avnque bien creo que pensastes nunca mas me ver. Si este dia que por mi buenauentura os vi yo pensara poder de vos gozar con plazer de ambos a dos, yo me tuuiera por el mas bienandante cauallero del mundo residir para siempre en vuestra presençia. Pero por sentir en vos pena y no os poder satisfazer ni bastar a os consolar determiné de me partir de vos, porque gran pena da al muy sediento la fuente que tiene delante si de ella por ninguna via puede beuer; y podeis, señora, ser muy çierta que no faltaua dolor en mi coraçon; porque menos podia yo estar sin vos vn hora que vos sin mí, porque de la mesma saeta nos hirio amor a ambos a dos; y ansi procuré de me partir de vos con deseo de vuscar remedio que satisfiziesse a nuestra llaga y contento. Por lo qual, señora, vos sabreis que yo tengo vn[613] abuela la muger mas hadada y mas sabia que nunca en el mundo jamas se vió, que la tienen los honbres en nuestra tierra por diosa, o ninfa; tanto es su poder y saber. Haze que el sol, estrellas, çielos y luna la obedezcan como yo os obedezco a vos. En conclusion, en la tierra, ayre y mar haze lo que solo Dios puede hazer. A esta me fue con lagrimas que mouian a gran compasion demandandola piedad, porque çierto sino me remediara façilmente pensara morir; y ella comouida a lastima de su Julieta dixome que demandasse qualquiera don, y yo contandola[614] la causa de mi afliçion la demandé que me conuertiesse varon por solo gozar de vos y os complazer, y ella con aquella liberalidad que a vna nieta tan çercana a la muerte se deuia tener me lleuó a un lago donde ella se baña quando sus artes quiere exerçitar, y alli començando a inuocar se zapuzó en el lago tres vezes y ruçiandome el rostro con el agua encantada me vi vuelta en varon, y como tal me conoçi quedé muy contento y muy marauillado que criatura tuuiesse tan soberano poder. Agora pues, señora mia, pues por vuestro contento yo impetré este don veysme aqui subjeto a vuestro mandar: hazed de mi lo que os pluguiere, pues yo no vine aqui a otra cosa sino por os seruir y complazer; y ansi acabando Julio de la dezir esto hizo que con su mano toque, y vea y tiente; y como aconteçe a alguno que deseando mucho vna cosa, quanto mas la desea mas desespera de la alcançar, y si despues la halla dubda si la posee, y mirandola y palpandola avn no cree que la tiene, ansi aconteçe a Melisa: que avnque ve, toca y tienta lo que tanto desea no lo cree hasta que lo prueba; y ansi dezia: si este es sueño haga Dios que nunca yo despierte; y ansi se abraçaron con bessos de gran dulçura y amor, y gozandose en gran suauidad con apazibles juegos pasaron la noche hasta que amaneçió. Esta su gloria estubo secreta mas de vn mes, y como entre poderosos no se sufre auer secreto alguno, entendieron que se les començaua a descubrir, y ansi[615] acordaron de se hurtar[616] y venirse en Brauante, por no caer en las manos del Rey que con cruel muerte castigara ambos a dos. El qual con mano armada vino a esta tierra por los auer; y porque el duque los defendió hizo tanto daño y mal en esta tierra que..... Como el huesped llegaua aqui dieron a las puertas del meson golpes con gran furia, y como yo estaba tan deseoso que viniesse Arnao arremeti a las puertas por las abrir, y vile que se queria apear. Regoçijosseme el alma sin conparaçion y di graçias a Dios por hazerme tan gran merced. Senti en Beatriz vna tristeza mortal, porque çierto aquella noche esperaua ella hazer anatomia de mi coraçon, por ver qué tenia en él. Luego dimos de çenar a Arnao y se acostó con su muger. Otro dia de mañana partimos de alli con mucho regoçijo, avnque no mostraua Beatriz tanto contento, pareçiendole a ella que no se le auia hecho a su voluntad. En esta manera fuemos continuando nuestras xornadas hasta llegar a Paris, donde llegados procuró Beatriz proseguir su intinçion[617] y ansi en todos los lugares donde auia oportunidad y se podia ofreçer mostraua con todos los sentidos de su cuerpo lo que sentia su coraçon; y vn dia que se ofreçió entrar en casa y hallarla sola, como ya no podia disimular la llaga que la atormentaua, ençendido su rostro de vn vergonçoso color se determinó descubrir su pecho diziendo padeçer por mi amor: que la hiziese tanta graçia que no la dexasse más penar, porque no tenia ya fuerças para más lo encubrir; y yo le respondi. Señora, Arnao ha sido conmigo tan liberal, que despues de auer arriscado en el mar su vida por mi me ha puesto toda su hazienda y casa en poder, y más dispongo yo della que él, y sola tu persona reseruó para sí. ¿Cómo podria yo hazer cosa tan nefanda y atroz faltando a mi lealtad? y ansi a muchas vezes que me dixo lo mesmo le respondi estas palabras; y vna mañana suçedió que vistiendose Arnao para yr a negoçiar la dexó en la cama, y sin que ella lo sintiesse se entró Arnao en vn retrete junto a la cama a vn seruidor que estaua a la contina alli, y luego suçedió que entré yo preguntando por Arnao: y como ella me oyó pensando que Arnao era ya salido de casa me mandó con gran importunidad llegar á sí, y como junto a su cama me tubo apañóme de la capa fuertemente y dixo: Alberto, echate aqui, no me hagas mas penar; y yo dexandole la capa en las manos me retiré fuera no lo queriendo hazer; y luego me sali de casa por no esperar mayor mal; y ella como se sintio menospreçiada començó a llamar sus criados a grandes bozes diziendo que la defendiessen de Alberto que la auia querido forçar; y que por muestra de la verdad mostraua[618] la capa que le auia yo dexado en las manos y que a las bozes auia yo echado a huyr, y añadió: llamadme aqui a Arnao porque vea de quien fia su hazienda y muger. Y a estas sus bozes salió Arnao del retrete donde estaua y dixole: Calla Beatriz, que ya tengo visto que corre él mas peligro contigo que tú con él; y fue tanta la afrenta y confusion que ella reçibio de ver que todo lo auia visto Arnao que luego alli delante de todos sus criados y gente de su casa subitamente murio; y como el buen Arnao vio su desdicha, auer perdido tan afrentosamente el amigo y la muger acordó lo mas disimuladamente que pudo enterrar a ella y yrme a mi a vuscar, y ansi de mi peregrinaje y del suyo sabras en el canto que se siguirá.

Fin del nono canto del gallo.

NOTAS:

[566] G., acordado que por esa causa estuue en punto de perder vn amigo.

[567] (Tachado). Siguesse el nono canto del Gallo de Luçiano, orador griego, contrahecho en el castellano por el mesmo autor.

[568] G., fagrosa.