[840] G., numidas.

[841] G., Pues.

[842] sueño muy profundo.

[843] G., con.

[844] G., más.

ARGUMENTO
DEL DEÇIMO SEPTIMO CANTO DEL GALLO

En el deçimo septimo canto que se sigue el auctor imitando a Luçiano en el dialogo llamado Conuiuiun philosophorum, sueña auerse hallado en vna misa nueua, en la qual descriue grandes aconteçimientos que entre clerigos en ella passaron[847].

Miçilo.—Despierta, gallo, que pareçe ser hora para que con tu promesa me restituyas en mi pristina alegria, porque el peregrino y nueuo proçeso y manera de dezir de tu prodigiosa narraçion infernal me tiene tan espantado que por ninguna contraria manera de dezir pienso poder boluer en mí para oyr y hablar con mi primera libertad; y es ansi qve aunque por su admiraçion el cuento mueue a atençion contina hazesse más estimar quando se considera el credito que se deue a tu ser por auer sido çelestial. Porque no pareçe ni se puede dezir que solo me le has contado por darme deletaçion, como hazen los fabulosos inuentores de mentiras en las prestigiosas y monstruosas[848] narraçiones que escriuen solo por agradar y dar a los lectores oçiosos con que el tiempo se pueda entretener[849] aunque sea con vana ocupaçion. Porque me dizen que han sido muchos philosophos auctores de semejantes obras; como Cthesias y Jamblico[850]; de los quales el vno ha escripto cosas admirables de las Indias; y el otro del mar oçeano[851] sin que ninguno dellos huuiesse visto, ni en algun auctor leydo cosa de las que cada qual dellos escriuió. Pero fue tan grande su eloquençia y admirable manera de dezir que quanto quiera que manifiestamente escriuian[852] fiçion, por escreuir en aquel estilo hizieron graçiosa y estimada su obra. Otros dizen que ha hauido que con ingenio espantoso han contado de si grandes viajes y peregrinaciones, fiereza de vestias y diuersidad de tierras y costunbres de hombres, sin auer ninguna cosa de las que descriuen en el mundo, que[853] por la dulçura de hablar[854] los han tenido en veneraçion. Como aquel ingenioso inuentor[855] Homero escriuió de su Ulixes auer visto animales, y gigantes monstruosos Poliphemos con solo vn ojo en la frente que se tragauan los hombres enteros y vibos; y esto sin los auer engendrado hasta oy naturaleza. Desto estoy bien seguro yo que no imitas a estos en tu passada historia, porque no es de presumir que infames los çelicolas como tú con[856] mentirosa narraçion. Por tanto despierta y prosigue que yo te oyré. Cuentame aquella sangrienta batalla, aquel suçeso canpal que ayer me propusiste[857] dezir, pues de tu promesa no te puedes excusar.

Gallo.—Por çierto Miçilo, mucho estoy arrepentido en auerte propuesto esa sacrilega tragedia, pues en ella hago ser publicos los desatinos tan excesiuos que el vinático furor causó en aquellos religiosos juizios y habito saçerdotal, lo qual más conuenia ser callado y sepultado en el profundo del oluido por auer aconteçido en personas que auian de ser exemplo de templança, prudençia y honestidad: antes que ser yo agora relactor de las deshonestas y desuariadas furias que passaron entre su beber. Mal pareçe dar yo ocasion con mi lengua a que auiendo tú plazer te rias y mofes de aquella consagrada caterua que está en la tierra en lugar de la diuina magestad[858]. De manera que si yo me huuiere flaca y friamente en el persuadir y demostrar este aconteçimiento corro peligro en mi persona de tiuio orador; y quando por el contrario en el encareçer y esaxerar me mostrare eloquente será para más augmentar tu risa y mofa, haziendo en mayor infamia de aquella religiosa gente. Por tanto mira, Miçilo, si es más conueniente a hombre bien acostumbrado como tú dexar de inportunarme que te cuente semejantes aconteçimientos; porque a mí me pareçe ser obligado a los callar.

Miçilo.—¡O gallo! quiero que sepas que quanto más niegas mi petiçion tanto más augmentas en mí el deseo de te lo oyr. Por lo qual proçediendo en la costumbre de nuestra buena conuersaçion y tu graçioso dezir podras començando luego ganar el tienpo que se podria con la dilaçion perder.