Ansi acabó mi Alanio el suaue canto y aun yo quisiera que entonces se me acabara la uida, y con mucha razon, porque no podria llegar a más la desuentura, que a uer yo delante mis ojos aquel que más que a mí queria, tan perdido por otra, y tan oluidado de mí. Mas como yo en estas desuenturas no fuese sola, dissimulé por entonces, y tambien porque la hermosa Ysmenia, puestos los ojos en el su Montano, començaua a cantar lo siguiente:
¡Qvan fuera estoy de pensar
en lágrimas escusadas,
siendo tan aparejadas
las presentes, para dar
muy poco por las passadas!
Que si algun tiempo trataua
de amores de alguna suerte,
no pude en ello offenderte,
porque entonces m'ensayaua,
Montano, para quererte.
Enseñauame a querer,
suffria no ser querida:
sospechaua quan rendida,
Montano, te auia de ser,
y quan mal agradescida.
Ensayéme como digo,
a suffrir el mal de amor:
desengañese el pastor
que compitiere contigo,
porque en balde es su dolor.
Nadie se quexe de mi,
si me quiso, y no es querido;
que yo jamas he podido
querer otro sino a ti,
y aun fuera tiempo perdido.
Y si algun tiempo miré,
miraua, pero no uia;
que yo, pastor, no podia
dar a ninguno mi fe,
pues para ti la tenia.
Vayan sospiros a cuentos,
bueluanse los ojos fuentes,
resusciten accidentes:
que passados pensamientos
no dañarán los presentes.
Vaya el mal por donde va,
y el bien por donde quisiere:
que yo yre por donde fuere,
pues ni el mal m'espantará,
ni aun la muerte si uiniere.
Vengado me auia Ysmenia del cruel y desleal Alanio, si en el amor que yo le tenia cupiera algun desseo de vengança, mas no tardó mucho Alanio en castigar a Ysmenia, poniendo los ojos en mí, y cantando este antiguo cantar.
Amor loco ¡ay amor loco!
yo por uos, y uos por otro.
Ser yo loco, es manifiesto:
por uos ¿quien no lo será?
que mayor locura está
en no ser loco por esto;
mas con todo no es honesto
que ande loco,
por quien es loca por otro.
Ya que uiendoos, no me ueys,
y moris porque no muero,
comed aora a mi que os quiero
con salsa del que quereys
y con esto me hareys
ser tan loco,
como uos loca por otro.
Qvando acabó de cantar esta postrera copla, la estraña agonia en que todos estauamos no pudo estoruar que muy de gana no nos riessemos, en uer que Montano queria que engañasse yo el gusto de miralle, con salsa de su competidor Alanio, como si en mi pensamiento cupiera dejarse engañar con apariencias de otra cosa. A essa hora comence yo con gran confiança a tocar mi çampoña, cantando la cancion que oyreys; porque a lo menos en ella pensaua mostrar (como lo mostre) quanto mejor me auia yo auido en los amores, que ninguno de los que alli estauan.
Pves no puedo descansar
a trueque de ser culpada,
guardeme Dios de oluidar,
más que de ser oluidada.
No solo donde ay oluido
no ay amor ni puede auello,
mas donde ay sospecha dello
no ay querer, sino fingido.
Muy grande mal es amar,
do esperança es escusada;
mas guardeos Dios de oluidar,
que es ayre ser oluidada.
Si yo quiero, ¿por que quiero,
para dexar de querer?
¿que más honrra puede ser,
que morir del mal que muero?
El biuir para oluidar,
es uida tan afrentada,
que me está mejor amar,
hasta morir de oluidada.
Acabada mi cancion, las lagrimas de los pastores fueron tantas, especialmente las de la hermosa pastora Ysmenia, que por fuerça me hizieron participar de su tristeza, cosa que yo pudiera bien escusar, pues no se me podia atribuir culpa alguna de mi gran desuentura (como todos los que alli estauan, sabian muy bien). Luego a la ora nos fuymos cada uno a su lugar, porque no era cosa que a nuestra honestidad conuenia estar a horas tan sospechosas fuera dél. E al otro dia mi padre sin dezirme la causa, me sacó de nuestra aldea, y me ha traydo a la nuestra, en casa de Albania mi tia, y su hermana, que uosotros muy bien conoceys, donde estoy algunos dias ha, sin saber qué aya sido la causa de mi destierro. Despues acá entendi, que Montano se auia casado con Ysmenia, y que Alanio se pensaua casar con otra hermana suya, llamada Syluia. Plega a Dios que ya que no fue mi uentura podelle yo gozar, que con la nueua esposa se goce, como yo desseo (que no seria poco) porque el amor que yo le tengo, no suffre menos, sino dessealle todo el contento del mundo. Acabado de dezir esto la hermosa Seluagia començo a derramar muchas lagrimas: y los pastores le ayudaron a ello por ser un officio de que tenian gran esperiencia. E despues auer gastado algun tiempo en esto, Sireno le dixo: hermosa Seluagia, grandissimo es tu mal, pero por muy mayor tengo tu discrecion. Toma exemplo en males agenos, si quieres sobrelleuar los tuyos; y porque ya se haze tarde, nos uamos a la aldea, y mañana se passe la fiesta junto a esta clara fuente donde todos nos juntarémos. Sea assi como lo dizes (dixo Seluagia) mas porque aya de aqui al lugar algun entretenimiento, cada uno cante una cancion, segun el estado en que le tienen sus amores. Los pastores respondieron que diera ella principio con la suya: lo qual Seluagia començo a hazer, yendose todos su passo a passo hazia la aldea.
Zagal, quien podra passar
uida tan triste y amarga,
que para biuir es larga,
y corta para llorar?
Gasto sospiros en uano,
perdida la confiança:
siento que está mi esperança
con la candela en la mano.
¡Que tiempo para esperar
que esperança tan amarga,
donde la uida es tan larga,
quan corta para llorar!
Este mal en que me ueo,
yo le merezco ¡ay perdida!
pues uengo a poner la uida
en las manos del desseo.
Jamas cesse el lamentar[1234];
que aunque la uida se alarga,
no es para biuir tan larga
quan corta para llorar.
Con un ardiente sospiro, que del alma le salia, acabó Seluagia su cancion, diziendo: Desuenturada de la que se uee sepultada entre celos y desconfianças, que en fin le pornan la uida a tal recaudo, como dellos se espera. Luego el oluidado Sireno començo a cantar al son de su rabel esta cancion:
Ojos tristes, no lloreys,
y si llorades pensad,
que no os dixeron verdad,
y quiça descansareys.
Pues que la imaginacion
haze causa en todo estado,
pensá que aun soys bien amado,
y teneys menos passion:
Si algun descanso quereys,
mis ojos, imaginad,
que no os dixeron uerdad,
y quiça descansareys.
Pensad que soys tan querido,
como algun tiempo lo fuystes.
Mas no es remedio de tristes
imaginar lo que ha sido.
Pues ¿qué remedio terneys,
ojos? alguno pensad,
si no lo pensays, llorad:
o acabá, y descansareys.