O alma, no dexeys el triste llanto,
y vos cansados ojos,
no os canse derramar lagrimas tristes:
llorad pues uer supistes
la causa prinçipal de mis enojos.

SIRENO

La causa prinçipal de mis enojos,
cruel pastora mia,
algun tiempo lo fue de mi contento:
ay triste pensamiento,
quan poco tiempo dura vna alegria.

SYLUANO

Quan poco tiempo dura vna alegria
y aquella dulce risa,
con que fortuna acaso os ha mirado:
todo es bien empleado
en quien auisa el tiempo y no se auisa.

SIRENO

En quien auisa el tiempo y no se auisa,
haze el amor su hecho,
mas ¿quién podra en sus casos auisarse,
o quién desengañarse?
ay pastora cruel, ay duro pecho.

SYLUANO

Ay pastora cruel, ay duro pecho,
cuya dureza estraña
no es menos que la graçia y hermosura,
y que mi desuentura,
¡quán a mi costa el mal me desengaña!

SYLUANO