[56] Caps. XVII, XVIII y XIX de la parte segunda de la Silva.
[57] Parte segunda. Cap. XI. «De un notable trance y batalla que uvo entre dos cavalleros castellanos, en el qual acaescio una cosa muy notable pocas vezes vista».
[58] Parte tercera. Cap. XXV. «De un muy hermoso engaño que una reyna de Aragon hizo al Rey su marido, y como fue engendrado el Rey D. Jayme de Aragon su hijo».
En el cap. VIII, parte primera, «Sobre los inventores de la artillería», cita un libro probablemente apócrifo pero muy anterior, como se ve, á Fr. Prudencio de Sandoval que con frecuencia le alega. «En la corónica del rey don Alonso que ganó a Toledo escrive don Pedro Obispo de Leon, que en una batalla de mar, que huvo entre el armada del rey de Tunez y la del rey de Sevilla, moros, a quien favorecia el rey don Alonso, los navios del rey de Tunez trayan ciertos tiros de hierro o lombardas con que tiravan muchos truenos de fuego; lo qual si assi es, devia de ser artilleria, aunque no en la perfeccion de agora, y ha esto más de quatrocientos años».
[59] Los ocho libros de Polidoro Vergilio, ciudadano de Urbino, de los inventores de las cosas. Nuevamente traducido por Vicente de Millis Godinez, de Latin en Romance, conforme al que Su Sanctidad mandó emendar, como por el Motu proprio que va al principio parece. Con privilegio real, en Medina del Campo, por Christoval Lasso Vaca. Año M.D.LXXXXIX. 4.º.
De la popularidad persistente de este que pudiéramos llamar manual del erudito á la violeta en el siglo XVI dan testimonio, en España, el ridículo poema de Juan de la Cueva, De los inventores de las cosas, en cuatro libros y en verso suelto; el Suplemento á Virgilio Polidoro, que tenía hecho aquel estudiante que acompañó á D. Quijote á la cueva de Montesinos, declarando por muy gentil estilo cosas de gran sustancia, que el autor De rerum inventoribus se había dejado en el tintero, y la República Literaria de Saavedra Fajardo, en que Polidoro es uno de los guías del autor por las calles de aquella república, juntamente con Marco Terencio Varrón.
[60] Parte cuarta. Cap. XXI. «De quan excelente capitan fue Castrucho Astracano, su estraño nacimiento y sus grandes hazañas, y como acabó».
Al fin dice: «Leonardo de Arecio, y Blondo, y sant Antonino, y Machabello (a quien yo más he seguido) lo escriven, a ellos me remito».
[61] Parte cuarta. Cap. XX. «En el qual se cuenta una conjuracion muy grande, y subito alboroto acaecido en la ciudad de Florencia, y las muertes que en ella por él se siguieron».
[62] Petri Mexiæ hominis philosophi nomen absque ullis bonis literis ridicule sibi arrogantis, dice de él con su habitual pasión Reinaldo González de Montes tratando de los enemigos del doctor Egidio (Inquisitionis Hispanicæ Artes, Heidelberg, 1567, pág. 272 de la reimpresión de Usoz en el tomo XIII de los Reformistas antiguos españoles). Si este testimonio puede recusarse por parcial y sospechoso, parece, en cambio, algo exagerado el encomio de Juan de Mal-Lara, el cual dice que Mexia «meresce ganar eterna fama, y ser tenido por el primero que en Hespaña començo a abrir las buenas letras» (Philosophia Vulgar, fol. 109), pues aun entendiéndose abrir en el sentido de vulgarizar no fue el primero ni con mucho».