Es curiosa esta patraña de Timoneda, porque de ella pudo tomar Cervantes el chiste del asno desrabado del aguador, para trasplantarle á La ilustre fregona, como ya indicó Gallardo (Ensayo, III, 738). Por cierto que de este asno no hay rastro en la novela de Giraldi, que sólo tiene una semejanza genérica con la de Timoneda, y tampoco me parece su fuente directa.

[135] «Selvagia Comedia ad Celestinæ imitationem olim confecerat, quam tamen supprimere maxime voluit curavitque jam major annis, totusque studio pietatis deditus». (Bibl. Hisp. Nov., I, p. 55.)

[136] Trata extensamente de ambas colecciones, inéditas aún, D. Antonio Martín Gamero en las eruditas Cartas literarias que preceden al Cancionero de Sebastián de Horozco publicado por la Sociedad de Bibliófilos Andaluces (Sevilla, 1874).

Compuso Horozco otros opúsculos de curiosidad y donaire, entre ellos unos coloquios (en prosa) de varios personajes con el Eco. Dos de los interlocutores son un fraile contento y una monja descontenta (Vid. apéndice al Cancionero, p. 268 y ss.).

Hijo de este ingenioso escritor y heredero suyo en la tendencia humorística y en la afición á los proverbios fué el famoso lexicógrafo D. Sebastián de Cobarrubias y Horozco, de cuyo Tesoro de la lengua castellana (Madrid, 1600), que para tantas cosas es brava mina, pueden extraerse picantes anécdotas y chistosos rasgos de costumbres.

También en el Vocabulario de refranes del Maestro Gonzalo Correas, recientemente dado á luz por el P. Mir, se encuentran datos útiles para la novelística. Sirva de ejemplo el cuento siguiente, que corresponde al exemplo 43 de El Conde Lucanor («del cuerdo y del loco»), pero que no está tomado de aquel libro, sino de la tradición vulgar:

«En Chinchilla, lugar cerca de Cuenca, había un loco que, persuadido de holgazanes, llevaba un palo debajo de la falda, y en viniendo algún forastero, se llegaba á él con disimulación, preguntándole de dónde era y á qué venía, le daba tres ó cuatro palos, con lo que los otros se reían, y luego los apaciguaban con la excusa de ser loco. Llegó un manchego, y tuvo noticia en la posada de lo que hacía el loco, y prevínose de un palo, acomodado debajo de su capa, y fuese á la plaza á lo que había menester. Llegósele el loco, y adelantóse el manchego y dióle muy buenos palos, con que le hizo ir huyendo, dando voces y diciendo: ¡Gente, cuidado, que otro loco hay en Chinchilla!».

Otros cuentos están tomados de la Floresta de Santa Cruz.

[137] Sales españolas ó agudezas del ingenio nacional recogidas por A. Paz y Melia. Madrid, 1890. (En la Colección de Escritores Castellanos, pp. 253-317.)

[138] «En las Cortes de Toledo fuisteis de parecer que pechasen los hijodalgo; alli os acuchillasteis con un alguacil, y habeis casado vuestra hija con Sancho de Paz: no trateis de honra, que el rey tiene harta». (Carta al Duque del Infantado.) (Cf. Pinedo, p. 272.)