[212] Vid. Serrano y Morales, La Imprenta en Valencia, pp. 285-327. En la pág. 323 de este precioso libro está publicado el testamento de Felipe Mey, que nombra entre sus hijos á Sebastián, con lo cual queda plenamente confirmado lo que sobre este punto conjeturó D. Nicolás Antonio.
[213] Fabulario en que se contienen fabulas y cuentos diferentes, algunos nueuos y parte sacados de otros autores; por Sebastian Mey. En Valencia. En la impression de Felipe Mey. A costa de Filipo Pincinali a la plaça de Vilarasa.
8.º, 4 hs. prls. y 184 pp.
Aprobación del Pavorde Rocafull, 20 de enero de 1613.—Escudo de Mey.—Prólogo.
«Harto trillado y notorio es, a lo menos a quien tiene mediana licion, lo que ordena Platon en su Republica, encargando que las madres y amas no cuenten a los niños patrañas ni cuentos que no sean honestos. Y de aqui es que no da lugar a toda manera de Poetas. Cierto con razon, porque no se habitue a vicios aquella tierna edad, en que facilmente, como en blanda cera, se imprime toda cosa en los animos, haviendo de costar despues tanto y aun muchas vezes no haviendo remedio de sacarlos del ruin camino, a seguir el cual nos inclina nuestra perversa naturaleza. A todas las personas de buen juicio, y que tienen zelo de bien comun, les quadra mucho esta dotrina de aquel Filosofo: como quepa en razon, que pues tanta cuenta se tiene en que se busque para sustento del cuerpo del niño la mejor leche, no se procure menos el pasto y mantenimiento que ha de ser de mayor provecho para sustentar el alma, que sin proporcion es de muy mayor perficion y quilate. Pero el punto es la execucion, y este es el fin de los que tanto se han desvelado en aquellas bienaventuradas republicas, que al dia de hoy se hallan solamente en los buenos libros. Por lo qual es muy acertada y santa cosa no consentir que lean los niños toda manera de libros, ni aprendan por ellos. Uno de los buenos para este efeto son las fabulas introduzidas ya de tiempo muy antigo, y que siempre se han mantenido: porque a mas de entretenimiento tienen dotrina saludable. Y entre otros libros que hay desta materia, podra caber este: pues tiene muchas fabulas y cuentos nuevos que no están en los otros, y los que hay viejos estan aqui por diferente estilo. Nuestro intento ha sido aprovechar con él a la republica. Dios favorezca nuestro deseo».
Cada una de las fábulas lleva un grabadito en madera, pero algunos están repetidos.
[214] Modern Language Notes, Baltimore, junio y noviembre de 1906.
[215] Para que nada falte á la descripción de tan raro libro, pondremos los títulos de estas fábulas, con sus moralidades respectivas:
Fábula I. El labrador indiscreto. Es la fábula del molinero, su hijo y el asno, tornada probablemente de El Conde Lucanor, cap. 24 de la edición de Argote.
Quien se sujeta á dichos de las gentes,
Ha de caer en mil inconvenientes.