Fuego que en el alma siento.

Pues de mis desdichas

El colmo veo,

Y en ajenos favores

Miro mis celos.

Poco puedo, Ardenio ingrato,

Y hoy pienso que puedo menos,

Pues sufriendo no te obligo,

Ni te obligué padeciendo.

Yo gusto que tengas gustos,