A lo que doña Beatriz se excusó con decir que no estaba de humor, que estaba melancólica; mas una de las criadas, que era más desenvuelta que las demás, se levantó y entró en una cuadra, de donde salió con una arpa diciendo:

—A fe, señora, que si hay melancolía, este es el mejor alivio; cante usted un poco y verá cómo se halla más aliviada.

Decir esto y ponerle la arpa en las manos fue todo uno; y ella por darlas gusto cantó así:

Cuando el alba muestra

Su alegre risa,

Cuando quita alegre

La negra cortina

Al balcón de oriente,

Porque salga el día:

Cuando muestra hermosa