Pues lo son, y no se metan
En contar, pues no los llaman,
Cuántos sus millares sean.
Las lágrimas a la mar,
Los cuidados a mis quejas,
Y mi afición a tu hielo,
Para que quede sin fuerzas.
Decir, Lisardo, que ya,
Por entretener ausencias,
Esfuerzo mi voluntad,