Mata, enamora y alegra,

Siendo del cielo milagro,

Y gloria de nuestra aldea.

¿Qué pincel habrá tan sabio,

Supuesto que Apeles sea

El que le gobierna y rige,

Para imitar tu belleza?

¿Qué rayos, aunque el sol

Nos dé los de su madeja,

Que igualen a la hermosura