Llegas, y no alcanzas,

Pues huyen si te acercas:

Vuestras penas son pocas,

Aunque más se encarezcan;

Pues no hay dolor que valga,

Sino que celos sean.

Ingrato, plegue al cielo

Que con celos te veas

Rabiando como rabio,

Y que cual yo padezcas.