Callé el dolor que padezco,

Ya que no por sentirle,

Porque tú fueses contento.

Y con aqueste seguro,

Ignorando mis tormentos,

La rienda a la ausencia alargas,

Pensando que no la siento.

Vuelve a mirarte en los ojos,

Que sueles llamar espejos,

Y los verás por tu causa