Antes en ellos hallaba

Sainetes para la vida:

Ya sola y aborrecida

Tántalo en sus glorias soy,

Rabiando de sed estoy:

¡Ay qué penas, ay qué agravios!

Pues con el agua en los labios

Mayor tormento me doy.

¿Qué mujer habrá tan loca,

Que viéndose aborrecer,