Que por llevarte a su pena
Te adormece con su canto;
Huye mi amoroso llanto,
No te obligues de mi fe,
Porque así yo esperaré
Que has de ser como deseo
De aquella arpía, Fineo,
Para que vengada esté.
Préciate de tu tibieza,
No te obliguen mis enojos,
Que por llevarte a su pena
Te adormece con su canto;
Huye mi amoroso llanto,
No te obligues de mi fe,
Porque así yo esperaré
Que has de ser como deseo
De aquella arpía, Fineo,
Para que vengada esté.
Préciate de tu tibieza,
No te obliguen mis enojos,