Ya mi hacienda se ha abrasado,

Que eran bienes sin ventura:

Oh tú, que vives segura

Y contenta en casa ajena,

De mi fuego que la llena,

Y algún día vivirá,

Y la tuya abrasará

Como escarmiento en mi pena.

Mira, y siente cuál estoy,

Tu caída piensa en mí,