Si tú gustas de matarme,
Dando a esa tirana el premio,
¿Qué me cuestas tantas penas,
Qué me cuestas tanto sueño?
Hoy, al salir de tu albergue
Mostró, con rostro risueño,
Tirana de mis favores,
Cuánto se alegra en tenerlos.
Si miraras que son míos,
No se los dieras tan presto;