Y al ingrato Teseo
Veas preso y rendido a tu deseo:
¿A qué le impides el gusto
A quien me mata con cruel disgusto?
Y tú, Calixta hermosa,
Así en las aguas de la mar te bañes,
Y que a Juno belosa,
Para gozar a Júpiter, engañes;
Que si desde tu esfera
Vieras que esta fe tan verdadera