Dile al pastor que tiene,

Para velar a Jove, los cien ojos,

Que a tu gusto conviene

Velar de aqueste sol los rayos rojos,

Que solían ser míos,

Y son ahora de otros desvaríos;

Pero tengo advertencia,

Que es vara de Mercurio su elocuencia.

Y tú, triste Teseo,

Refiere la pena que padeces