Hasta que el ver los despene.
La tabla, que al huésped llama,
Le aposenta y fuera queda,
Son los ojos, sin que pueda
Amor reparar su llama:
Es la memoria la cama
En que vos, señora, estáis;
Mas si a los ojos no dais
Parte del bien, que sois vos,
Yo os juro, mi bien, por Dios,