Y heladas en mi calor.

Etna ardiente son mis llamas;

Volcán abrasado soy;

Pero solo a mí me quemo,

Que el fuego nunca os tocó.

Soy Ícaro en el subir

A mirar vuestro arrebol;

Mas en llegando a la cumbre,

Soy derribado Faetón.

¡Ay, mi bellísima Anarda,