Quizá alguna encantadora jóven de la clase media, á la que la modesta fortuna de sus padres no le permite asistir á las reuniones y teatros, se distraerá con la lectura de estas páginas y hallará en ellas alguna sana verdad, algun consejo útil que le sirva para cuando constituya familia; quizá la esposa que mece la cuna de su niño enfermo, hallará en este libro el amigo de su velada solitaria; quizá la anciana que ha quedado aislada porque cada uno de sus hijos ha edificado ya su nido conyugal, halle aquí conformidad y consuelo; si así sucede, mi esperanza más bella, mi ambicion más alta, se verán cumplidas.

LA POESÍA DEL HOGAR DOMÉSTICO.

I.

No es la poesía tan sólo aquel rayo que ilumina la mente del que hace versos.

La poesía está en el mundo bajo diversas formas, y vive entre nosotros sin que nos apercibamos de su presencia.

La poesía en la mujer es hermana del sentimiento, es la blanca y perfumada flor que brota en el corazon: cuando el huracan del dolor ha agostado todas las demas flores del alma, la de la poesía desplega su corola más hermosa que nunca.

Las lágrimas son su rocío; la resignacion es el sol benéfico que la calienta con sus tibios resplandores.

La poesía es la compañera inseparable de la mujer buena y la que embellece el hogar doméstico. ¡Desgraciada la mujer que la desconoce, y desgraciado tambien el hombre que busca, para compañera suya, una mujer prosaica y materialista! Si busca un alma fria, se encontrará con un alma dura; si busca un corazon destituido de ilusiones, será fácil que halle un corazon vacío y desgarrado.

Toda mujer que cuida de embellecer su casa y de hacer dichosa á su familia, tiene un alma poética.