—Solo sabré deciros, contestó Ferrus con igual misterio, que nuestros señores no duermen juntos...
—Brava ocasion para chanzas, Ferrus.
—¡Chanzas! ¿eh? Dígalo la señorita Elvira, vuestra misma esposa, que no se separa un punto de la condesa...
—Coplero, ¿quereis hablar alguna vez con formalidad? ¿y dejará de ser casado porque no haga vida comun con ella...?
—Decis bien, pero como allá van leyes... no os enojeis, haré por enfrenar mi lengua. ¿Sabeis la historia del rey don Pedro?
—¿Y bien?
—Casado estaba con doña Blanca de Borbon... y casó sin embargo con la Padilla...
—¿Y quereis suponer...? ¿Don Enrique sería capaz de imitar al rey cruel...?
—¿No habria un medio de compostura sin necesidad de que muriese mi señora doña María? ¿No hay casos en que el divorcio...?
—Mucho sabeis...