—Estar... respondió con algun embarazo el page, eso... Mirad: está; pero si quereis creerme, es como si no estuviera. Para vos debe ser lo mismo.
—¿Por qué?
—Porque está mala. ¡Ah! Señor, si la viérais... tened compasion...
—¡Compasion! ¿La tiene ella de mí? Pero, Jaime, ¿qué mal, qué dolencia...?
—Yo no sé. Se entristece, no duerme, no come, llora...
—¿Llora? ¿Sufre?
—Ya veis, pues, que es imposible.
—Ahora mas que nunca la he de ver.
—¿Qué hablais? Yo creía que con deciros...
—¡Ah! con que me engañas, page... ¿no es cierto cuanto me dices...?