—A la buena de Dios, replicó Hernando: ¡Bravonel, Bravonel, vamos! Guiad vos, Peransurez, que conoceis la tierra.
Dichas estas palabras comenzaron los dos amigos su esploracion, hecha la cual se retiraron á concertar los medios de introducirse en el castillo por mas guardado que estuviera, y de salvar al doncel, que presumian hallarse dentro, con no pocos visos y fundamentos de verdad.
CAPITULO XXXIV.
En una torre fue puesto
con cadenas á recado.