—¡Hola!

—¡Voto va! pues la mora... rico vino es este, padre; ¿no bebeis?

—Proseguid, dijo el padre haciendo con su mano un ademan de agradecer el ofrecimiento.

—La mora, pues... vaya otro trago, señor Rui Pero.

—¿Y la mora? preguntó el padre.

—La mora... Zelindaja quereis decir, la que está encantada en la torre...

—¿En la torre?

—Sí; aqui arriba sobre nosotros. ¡Pero qué vino! ¡qué paladar! ¿os dormís, señor Rui Pero? ¡voto va!

—¿Con que arriba? preguntó el padre.

—Por ahí la llaman la mora, y dicen que aparece, y que... ¡ah! ¡ah! ¡ah! añadió Ferrus soltando una carcajada, y mirando el vino que contenia aun la copa. ¿Qué haceis vos ahí, prosiguió vuelto en seguida á los que le servian la mesa, escuchando, espiando, á ver si se me escapa alguna imprudencia? Belitres. Si esperais á que yo os diga donde está el preso... larga la llevais. Fuera de aqui; llamaremos cuando os hayamos menester.