—¿Cuántos actos?

—Cinco, creo.

—No son actos—dice otro.

—¿Cómo? ¿No son actos?

—Sí, son actos; pero... yo no sé.

—¡Ah! sí.

—¿Y muere mucha gente?

—¡Por fuerza! Dicen que es bueno.

—¡Gustará!—dicen en otro corrillo.

—Hombre, eso, como este público es así... yo no me atrevería... pero mi opinión es que o debe alborotar, o le tiran los bancos.