—Este plato hay que disimularle—decía ésta de unos pichones;—están un poco quemados...

—Pero mujer...

—Hombre, me aparté un momento, ¡y ya sabes lo que son las criadas!

—¡Qué lástima que este pavo no haya estado media hora más al fuego!

—Se puso algo tarde.

—¿No les parece a ustedes que está algo ahumado este estofado?

—¡Qué quieres! una no puede estar en todo.

—¡Oh, está excelente, excelente!—exclamábamos todos, dejándonoslo en el plato;—¡excelente!...

—Este pescado está pasado.

—Pues en el despacho de la diligencia del fresco dijeron que acababa de llegar, ¡el criado es tan bruto!