Aun en épocas posteriores el Alcázar de la Aljaferia se consideraba como Palacio Real, pues en el acuerdo ó instruccion para la coronacion del Sr. D. Carlos 2.º en 1667, que se encuentra en las ceremonias políticas de esta ciudad, recopiladas por D. Lamberto Vidal secretario de la misma[98], se nota, que cuando llegaba S. M. á Muel, salian los síndicos de Zaragoza y besaban su mano: que S. M. se apeaba en el palacio de la Aljaferia, y recibia los puestos segun su precedencia, y hecho esto S. M. entraba á caballo y andaba en medio del jurado en cap y el Gobernador que iban cubiertos; el jurado en cap iba deteniendo el caballo para que el de S. M. llevase de distancia la cabeza. Luego que llegaba S. M. á la puerta del Portillo, entraba bajo el palio á caballo, y se apeaban los jurados, Gobernador y Zalmedina. Todos iban con ropas de damasco carmesí, aforradas las mangas de las de los jurados y Zalmedina de tela de plata, y las de los ciudadanos, que llevaban las 12 varas del palio, de raso blanco. Los jurados segundo y restates echaban unos cordones por encima del cuello del caballo de S. M. y los asian, excepto el jurado en cap que iba al estrivo derecho del Rey, y el Gobernador al izquierdo. En esta forma caminaba la comitiva á la Seo, y concluida la ceremonia volvia S. M. bajo el palio á palacio.
Cuando habia jura de Gobernador, se señalaba por este dia para hacer su entrada y juramento, y el jurado que lo habia visitado con este objeto lo comunicaba á la ciudad. Sabido el dia de la jura del nuevo Virrey, iba S. E. al castillo de la Aljaferia, y saliendo los jurados primero, segundo y Zalmedina de las casas de la ciudad marchaban á dicho castillo.
CAPÍTULO TRECE.
De las fiestas que se celebraron en la Aljafería con motivo de las coronaciones de las Reinas.
Tambien las Reinas podian aspirar en nuestro reino al honor de la coronacion, pero segun advirtió D. Pedro 4.º en sus ordinaciones, debian recibir la corona de mano de sus maridos, y no de ninguna otra, y no podian tomarla tampoco del altar. La 1.ª reina que se coronó en Aragon fué Doña Constanza hija de Manfredo Rey de Sicilia y muger del Rey D. Pedro 3.º el de los franceses, el mismo dia que este, esto es, el 16 de Noviembre de 1276.
Doña Sibila muger de D. Pedro 4.º el Ceremonioso se coronó en 1380. Nada sabemos de los festejos que se hicieron en su coronacion, pero no es de presumir que su esposo tan exacto en la etiqueta, omitiese ninguna de las formalidades que prescribió. Estas las refieren practicadas nuestros cronistas en la coronación de Doña Maria de Luna, hija del Conde de Luna, esposa de D. Martin, el cual se coronó el 13 de Abril de 1399, y el martes de la semana siguiente principiaron las fiestas de la coronacion de la Reina, concurriendo á la Aljaferia los mismos que habian asistido á la coronacion de su marido, é iguálmente varias nobles dueñas y doncellas de la ciudad en gran número, como dice Carbonel. Al toque de vísperas salió la Reina á la sala de los mármoles ricamente vestida; se sentó en una silla, y se pusieron á danzar la reina de Nápoles, la infanta Doña Isabel, y algunas otras damas. Cuando fué sazon salió á la puerta de la Aljaferia, y subió sobre un hermoso caballo blanco. Rompían la marcha los oficios de la ciudad; seguiam 24 bordonadores; luego los prelados mas principales y algunos personages y ricoshombres: venia á continuacion la música de menestriles y trompetas: un castillo con 4 cirios de cera blanca; despues doce caballeros con hachas que acompañaban á pie á la Reina, y detrás de esta la de Nápoles, la infanta Doña Isabel y otras damas de palacio y de la ciudad en muy gentiles palafrenes. La Reina fué recibida por el arzobispo en la puerta de la Seo, y habiendo descansado por la noche en un retrete que se le preparó, fué coronada al dia siguiente con casi las mismas ceremonias que su esposo, de quien recibió la diadema puesta de rodillas ante él, notándose á la vuelta la diferencia, de que nadie sino la Reina fué á caballo, pues hasta la de Nápoles volvió á pie. Hubo banquete y bayle en la Aljaferia, y al dia siguiente iguales funciones en este alcázar.
La 4.ª y última Reina que se coronó, fué Doña Leonor esposa de D. Fernando 1.º el Honesto, dos dias despues que éste, á saber, el miércoles 14 de febrero de 1414. El acompañamiento fué lucidísimo á la ida y á la vuelta, sin que ocurra otra particularidad digna de notarse, que a que refiere Alvar García, cuyas palabras copiaremos: «Dichas las bendiciones, segun dijeron al Rey, tornaron á la Sra. Reina, los prelados en procesion llevándola los infantes como la trugeron, llevándole las infantas (Doña Maria y Doña Leonor) la corona é la manzana é cetro é dejáronla en la capilla dó habia salido[99] é los obispos tornaron á decir su misa, é el Rey quedó en su silla; á poco de hora tornaron los infantes, é los prelados en procesion, é trugeron á la Reina ante el altar, é estuvo un poco, é llevaronla ante el Rey, que estaba en su silla, é fincó de hinojos ante él, é púsole la corona, la que la Reina de Castilla envió al Rey, que era mui fermosa é rica de piedras preciosas con aljófar mui grueso, é púsole el cetro en la mano derecha é la manzana en la izquierda, é sacó el Rey una sortija de su mano, é púsole en el su dedo de la Reina, é quísole dar paz en la boca, é queriéndola dar paz, oviérale de caer la corona al Rey de la cabeza, é eso mismo á la Reina é ovieron de tener cada uno su corona, é con fermoso continente embermejados de vergüenza se ajuntaron á besar, é las gentes mucho mirando, porque era cirimonia natural muy apacible á todos de lo mirar, cuanto mas á los catalanes que lo han por costumbre, é gran deleite en ella. Ansi como fué coronada lleváronla á la otra silla de la otra parte del altar, dó habia de ser despues de coronada, é ansí como el Rey ovo dado paz á la Reina, llegaron á la Reina los infantes, é besáronle la mano, é ella los besaba en la boca, é esto mesmo fizieron D. Enrique de Villena é Doña Leonor su hermana.
E acabada de coronar la dicha Reina mui afrentada de vergüenza, el Rey por le hacer solemnidad, armó caballeros á Pedro Garcia de Medina su escribano de cámara &c.»
Al regreso de la Reina á la Aljafería hubo los festejos que en la coronacion de su esposo; pero en la comida que se tuvo no se mencionan las invenciones que se emplearon en el banquete del Rey. El viernes 16 de febrero se celebró un torneo de 150 caballeros en el campo del toro (no habiendo concurrido 50 caballeros mas por falta de caballos). Los reyes fueron á verlo desde una de las torres del adarve de la ciudad, y tan recios golpes se daban los combatientes, que eran caballeros fijos-dalgo de Castilla y de los Reinos de Aragon, que D. Alonso Enriquez almirante mayor de Castilla, tio del Rey y de Rui Lopez de Avalos condestable de Castilla, á quienes S. M. habia encomendado despartirlos cuando porfiasen en el torneo, tuvieron mucha dificultad para conseguirlo.