Es propiedad del autor, quien perseguirá ante la ley al que reimprimiere esta memoria.
PRÓLOGO.
No me parece desacertado que me detenga á manifestar el motivo de haber escrito esta obrita, si tal dictado merece la ligera reseña de las antigüedades del Castillo de la ALJAFERIA. Ya indico en la introduccion que habiéndose anunciado la venida de S. M. doña ISABEL 2.ª en el verano de 1844 subí á la sala de SANTA ISABEL en compañía del Excmo. Señor Capitan General, quien habló de adornarla si S. M. se dignaba honrar el Castillo con su presencia; á lo que yo repuse que tambien era de necesidad descifrar los letreros y espilcar todas sus antigüedades. Debí á S. E. la atencion de que se dirigiese á mí para desempeñar este encargo, y á los pocos dias presenté á S. E. una relacion succinta: pero al mismo tiempo, por si todavía lo hubiese para perfeccionarla, solicité que se me franqueasen en el archivo de la Corona de Aragon en Barcelona los documentos relativos á este edificio, y así se le otorgó á S. E. como lo manifiestan las comunicaciones que se copian en la nota 1.ª del apéndice, debiendo al bondadoso é ilustrado archivero el Señor D. Próspero Bofarull la remesa de cuanto creyó debiera convenirme. Entre tanto recordé varios hechos históricos y registré mis apuntes, formando por fin con copia de mas datos la obrita que ahora doy á luz. El hallazgo del libro manuscrito de Marcuello, dió lugar á que se pensase en estampas: el Sr. General Breton deseoso del esplendor de una obra que habia de ponerse en manos de la Reina, aprobó la idea, y el teniente coronel de ingenieros D. Pedro Ortiz de Pinedo, á virtud de una excitacion de S. E. se prestó á cuanto le exigí para la formacion de algunos dibujos[1]. Ya iba á imprimirse este opúsculo, cuando se suspendió egecutarlo con motivo de haber creido S. E. que no llegaria á tiempo para entregarse á S. M. á su paso por esta capital. El viage se retardó, y me consta que S. E. sintió verse privado de esta satisfaccion, y de que yo pudiera hacer este insignificante obsequio á mi Reina, que por fin me he decidido á dedicárselo por mí solo con aumento de láminas, aunque fuera de la oportunidad que lo hubiera hecho mas apreciable. El que sepa que además de los negocios de mi profesion de abogado, de los que pesaban sobre mí como síndico 1.º de esta capital, y de las innumerables causas de vagos cuyo exámen se me encargó, he compuesto este opúsculo en momentos interrumpidos, y sin poder volver á reconocer detenidamente algunos de los volúmenes, que tengo leídos en los años de mi juventud; disimulará indudablemente los defectos que encuentre, y ya que no considere de mérito este trabajo, no podrá menos de hacer justicia á mi laboriosidad, al celo que muestro por recordar las glorias de mi patria, y al interés que tomo en todo lo que puede ser grato á S. M. Los que no están instruidos en la historia verán, despues de leída mi obra, lo que antes no veian en el Castillo de la ALJAFERIA: los literatos solo encontrarán algunos materiales que podrán utilizar para el esclarecimiento de la historia, la cual no puede perfeccionarse sino dirigiéndo las investigaciones á puntos determinados. No tengo la pretension del acierto: solo deseo que no se olvide la pureza de mis intenciones. Mi única ambicion es, que no continúen tan ignoradas las riquezas anticuarias que todavía poseemos, y que con este recuerdo los aragoneses recobren su primitivo entusiasmo, teniendo presente lo que fueron en otro tiempo, y llamar la atencion del Gobierno sobre un alcázar en el que restaurada la sala de SANTA ISABEL y la mezquita, entrarian sin cesar infinitos estrangeros á examinar dos monumentos de tan diversas épocas y de tan distintas manos, conservados simultaneamente para formar dos páginas de nuestra historia, pues los pueblos, como dice un escritor, se conocen mejor por las obras, que son crónicas de piedra, que no por las narraciones de sus historiadores.
Primera Secretaria del Despacho de Estado.
Accediendo la Reina Ntra. Sra. á la solicitud de V. se ha dignado autorizarle para que la dedique la memoria que ha compuesto bajo el título de Descripcion é Historia del Castillo de la Aljafería.—De Real órden lo digo a V. para su conocimiento. Dios guarde á V. muchos a años. Madrid 12 de marzo de 1846.—El Marqués de Miraflores—Sr. D. Mariano Nouguis Secall.—
Zaragoza.
ÍNDICE
de los capítulos y notas que contiene esta memoria.
| [INTRODUCCION.] | |
| [Capítulo 1.º] | Descripcion general de la Aljaferia.Su planta (lámina 1.ª). |
| [Capítulo 2.º] | Diversidad de su arquitectura y épocas de lamisma: fortificacion etc. |
| [Capítulo 3.º] | Descripcion especial de las partes de este edificio:de la antigua mezquita: (lámina 3.ª) dela sala de Santa Isabel: (lámina 4.ª) é inmediatas:inscripciones que se leen en sus frisos etc. |
| [Capítulo 4.º] | Significado del lema Tanto Monta (lámina 5.ª). |
| [Capítulo 5.º] | Descripciones que hacen de este edificio nuestrosescritores antiguos. |
| [Capítulo 6.º] | De la época en que se construyó la Aljaferiay por quién: destino que le dieron los moros. |
| [Capítulo 7.º] | Del Castillo de la Aljaferia despues de laconquista, de Zaragoza por D. Alonso el Batallador:establecimiento de su capilla y dotacionde sus capellanes. |
| [Capítulo 8.º] | De los huertos y aguas de la Aljaferia. |
| [Capítulo 9.º] | Esmero de los reyes aragoneses en la conservacionde la Aljafería. Relacion de los documentosantiguos que hablan de su reparaciony de la casa de fieras. |
| [Capítulo 10.] | Del nacimiento de Santa Isabel; su bautismoy sus cartas. |
| [Capítulo 11.] | Del establecimiento de la Inquisicion en laAljaferia y formalidades de los autos de fé. |
| [Capítulo 12.] | Fiestas que se celebraron en la Aljaferia conmotivo de las coronaciones de diversos reyes. |
| [Capítulo 13.] | las fiestas que se celebraron en la Aljaferiacon motivo de las coronaciones de las reinas. |
| [Capítulo 14.] | De las personas que estuvieron presas en laAljaferia y succesos lamentables que ocurrierondentro de este alcázar. Se refiere la prisiondel General Guillelmi. |
| [Capítulo 15.] | De la visita que S. M. Doña Isabel 2.ªhizo alCastillo de la Aljaferia en 27 de julio de 1845. |
| [Capítulo 16.] | De lo que debería egecutarse para conservar yreparar las preciosidades de este edificio. |
| [NOTA 1.ª] | Escmo. señor. |
| [NOTA 2.ª] | Modo de orar los árabes. |
| [NOTA 3.ª] | Genealogia de los reyes árabes de Zaragoza segunMasdeu, Conde, Zurita y Blancas. |
| [NOTA 4.ª] | Documentos relativos al Monasterio de Crason. |
| [NOTA 5.ª] | Documento relativo al sueldo del capellan. |
| [NOTA 6.ª] | Documentos relativo al establecimiento de capellanias ypresentacion de algunas. |
| [NOTA 7.ª] | Presentacion de una. |
| [NOTA 8.ª] | Relativos á la capellania del Pilar. |
| [NOTA 9.ª] | Agua concedida á Torrellis. |
| [NOTA 10.] | Agua comprada por el rey D. Jaime 2.ºá unos menores. |
| [NOTA 11.] | Agua concedida al monasterio de religiosas de predicadores. |
| [NOTA 12.] | Nombramiento de un arquitecto sarraceno; órden dereparar la Aljaferia. |
| [NOTA 13.] | Asignacion de ciertos réditos para la reparacion delcastillo de la Aljaferia. |
| [NOTA 14.] | Sobre las fieras de la Aljaferia. |
| [NOTA 15.] | Cartas de Santa Isabel. |
INTRODUCCION.
El hombre se deferencia principalmente de los demás animales en que no solo vive en el tiempo presente, sino alimenta su espíritu con la memoria de lo pasado y con los conceptos de lo venidero. Al sentar su planta en el suelo de cualquiera pais que recorre, si se halla ilustrado con la antorcha de la historia, recuerda las naciones que lo poblaron, los hechos gloriosas que acontecieron; pero cuando principalmente su imaginacion siente una impresion vaga y respetuosa, es cuando entra en aquellos monumentos antiguos, en aquellas obras que han sobrevivido á tantos siglos, y que se presentan en el dilatado curso de los años, como las islas sembradas en las vastas llanuras del océano, que ofrecen á los navegantes un asilo para su descanso, y un manantial de recuerdos y meditaciones. Uno de los objetos que prestan vasta materia para consideraciones profundas, es el edificio situado al poniente de esta ciudad y conocido con el nombre de castillo de la aljaferia. Al pasar por sus cercanias se presentan con rapidez, como en una óptica, las deliciosas escenas que ocurririan en tiempo de los reyes moros, la grave austeridad con que vivieran nuestros aguerridos monarcas rodeados de sus ricos hombres, mesnaderos y almogávares, los melancólicos y doloridos ayes de los condenados por la Inquisicion, que allí se puede decir tuvo casi su primer asiento en este reino, y las amarguras de los que gimieron en sus calabozos durante la guerra de la independencia y nuestras discordias civiles, no pudiendo recordar sino con horror los sacrificios que se tributaron con el frio aparato de la justicia al númen feroz de las represalias. Varias veces he manifestado lo útil que seria no abandonar á la frágil tabla de la tradicion, las memorias que se conservan sobre el antiguo palacio de nuestros reyes; y cediendo á la insinuacion que me hizo el Excmo. Sr. Capitan General de este egército y reino D. Manuel Breton, en una de las visitas de cárcel, en que le acompañé como fiscal de la auditoría, cuando con motivo de anunciarse en 1844 la venida de S. M. de regreso de Barcelona, recorrió S. E. el departamento llamado de Santa Isabel; me he resuelto á hacer este trabajo sencillo, y en el que despues de dar una idea del actual estado de la aljafería, he recopilado las noticias que se conservan en algunos escritores y documentos antiguos acerca de este monumento, y las que he conseguido proporcionarme con reiteradas investigaciones.