El 6 de mayo 2007, se cuenta con 89.841 archivos descargados al día, 697.818 archivos a la semana y 2.995.436 archivos al mes.

El 15 marzo de 2010, se cuenta con 103.422 archivos descargados al día, 751.037 archivos a la semana y 3.033.824 archivos al mes.

Y esto sólo respecto al sitio web de descargas principal, ibiblio.org (basado en la Universidad de Carolina del Norte, Estados Unidos), que alberga también el sitio web del Proyecto Gutenberg. El segundo sitio web de descargas es el del Internet Archive, que también sirve de copia de seguridad y le proporciona al Proyecto Gutenberg une capacidad de almacenamiento ilimitada.

Un Top 100 recopila la información sobre los cien títulos y los cien autores que más han sido descargados durante el día, la semana y el mes.

El Proyecto Gutenberg dispone de 38 sitios web espejo en varios países, y aún necesita encontrar otros. Los archivos también circulan en modo P2P (peer-to-peer), lo que permite a cualquier utilizador intercambiar directamente archivos con otro utilizador.

Los libros del Proyecto Gutenberg pueden ayudar a colmar la fractura digital. Es muy sencillo descargarlos en una PDA (asistente personal). Un ordenador o una PDA de segunda mano no cuestan más de unos dólares o decenas de dólares, en función del modelo. Algunas PDA funcionan con energía solar, lo que permite un acceso a la lectura en regiones pobres y remotas.

Más adelante, quizás se pueda contemplar la idea de una traducción simultánea a unos cien idiomas, utilizando un programa de traducción automática con un margen de fiabilidad del orden de 99%, aunque de momento aún falta mucho par alcanzar este porcentaje. Los textos generados por el software de traducción automática pasarían luego por las manos de traductores (no de máquinas, sino de seres humanos) para hacerles algunos retoques, siguiendo un modelo parecido al de la tecnología OCR, que no puede prescindir de los correctores (no de los software, sino de los seres humanos) para ofrecer un contenido de calidad óptima.

40 años después de la creación del Proyecto Gutenberg, Michael Hart se define aún como un adicto al trabajo que sigue dedicándose enteramente a su proyecto, proyecto que en su opinión está al origen de una revolución neoindustrial. Se define también a sí mismo como un altruista, pragmático y visionario. Tras haber sido tildado de chiflado durante años, ahora suscita el respeto.

Con el pasar de los años, la misión del Proyecto Gutenberg nunca ha dejado de ser la misma, a saber la de cambiar el mundo mediante el ebook gratuito, de uso infinito y repetible. El objetivo también sigue siendo el mismo, es decir la lectura gratis y la cultura para todos. En cuanto a la misión, se resume en pocas palabras: "fomentar la creación y distribución de los ebooks", por cuantas personas sea posible, por todos los medios posibles, y aceptando también los virajes necesarios para integrar nuevas ideas, nuevos métodos y nuevos soportes.

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