Por tomar sólo un ejemplo, el clásico mundial "Lo que el viento se llevó" (Gone With the Wind) de Margaret Mitchell, publicado en 1939, debería haber pasado al dominio público al cabo de 56 años, en 1995, de conformidad con la legislación de la época, liberando de este modo los derechos para adaptaciones de todo tipo. Debido a las modificaciones legales de 1976 y 1998, este clásico no habrá de pasar al dominio público antes del año 2035.

John Mark Ocklerbloom explicó en agosto de 1999: "Me parece importante que los internautas entiendan que el copyright es un contrato social concebido para el bien público y esto incluye tanto a los autores como a los lectores. Esto significa que los autores deberían tener el derecho de utilizar, de manera exclusiva y por un tiempo limitado, las obras creadas, así como se especifica en la ley actual sobre el copyright. Pero esto significa también que cuando expire el copyright, sus lectores deberían tener el derecho de copiar y reutilizar este trabajo tantas veces como lo deseen.

Últimamente, en los Estados Unidos han intentado repetidamente retirarles a los lectores estos derechos, limitando las reglas relativas a la utilización de dichas obras, prolongando la duración del copyright (algunas propuestas prevén incluso un plan de copyright perpetuo), y extendiendo la propiedad intelectual a trabajos que no son obras de creación (véase por ejemplo las propuestas de copyright para las bases de datos). Incluso hay propuestas que pretenden sustituir por completo la ley de copyright por una ley que establecería un contrato mucho más fuerte. Me parece mucho más difícil compartir la opinión de Jack Valenti, director de la MMPA ( Motion Picture Association of America - Asociación cinematográfica de los Estados Unidos), cuando éste pide que se dejen de copiar las películas bajo copyright, cuando sé perfectamente que si esto se aceptara, ninguna película pasaría al dominio público (…). Al ver cómo las empresas de medios de comunicación tratan de bloquear todo lo que pueden, no me sorprende que algunos usuarios reaccionen poniendo en línea todo lo que pueden. Desgraciadamente, esta actitud también perjudica los derechos legítimos de los autores."

¿Cómo resolver este dilema a nivel práctico? "Los que tienen intereses en juego en este debate tienen que hacer frente a la realidad, y reconocer que los productores de las obras y sus usuarios tienen ambos intereses legítimos en la utilización de éstas. Si la propiedad intelectual se negociara por medio de un equilibrio de principios en lugar de ser gobernada por el juego del poder y del dinero que se suele observar a menudo, quizás sería posible llegar a un compromiso razonable."

LA PRENSA SE PONE EN LÍNEA

[Resumen] El paso de la prensa impresa a la prensa en línea en los años 1990 prefigura el paso del libro impreso al libro digital en los años 2000. A principios de los años 1990, aparecen en línea las primeras versiones electrónicas de periódicos a través de servicios comerciales como America Online o CompuServe. Con la aparición del primer navegador a finales de 1993 y gracias al desarrollo rápido de la web que esto permite, numerosos "zines" (boletines) no comerciales empiezan a proponer una versión electrónica, o nacen directamente en forma electrónica. Desde 1995, los órganos de prensa impresa empiezan a crear sus propias páginas web.

= La E-Zine-List

Los primeros títulos puramente electrónicos son obras cortas, inventariadas en la E-Zine-List; una lista creada durante el verano de 1993 por John Labovitz.

"Zine" es la abreviatura de "fanzine" o "magazine", y por lo general es obra de una persona o de un grupo pequeño. En cuanto al "e-zine" contracción de "zine electrónico" sólo se difunde por correo electrónico o en un sitio web. No suele contener publicidad, ni tiene fines de lucro ni se dirige a una audiencia de masas.

¿Cómo nace la E-Zine-List? En el historial del sitio web, John Labovitz relata que al principio su objetivo era dar a conocer Crash, un zine en versión impresa del cual deseaba crear una versión electrónica. Se pone a buscar directorios, pero sólo encuentra el grupo de discusión Alt.zines, y archivos como The Well y The Etext Archives. Entonces se le ocurre crear un directorio organizado. Empieza con doce títulos clasificados manualmente con un programa de tratamiento de textos. Luego redacta su propia base de datos.