[Resumen] El primer libro digital remonta a julio de 1971. Se trata del eText #1 del Proyecto Gutenberg, un proyecto visionario lanzado por Michael Hart con el fin de crear versiones electrónicas de obras literarias y de difundirlas por el mundo entero. En el siglo 16, Gutenberg había hecho posible para todos tener libros impresos por un precio relativamente módico. En el siglo 21, el Proyecto Gutenberg iba a permitir a cada persona de disponer de una biblioteca digital gratuita. Este proyecto cobró nuevo aliento y alcanzó una difusión internacional con la aparición de la web en 1990, y luego con la creación de Distributed Proofreaders en 2000, cuya meta es compartir la revisión de los libros entre miles de voluntarios. En 2010, el sitio web original del Proyecto Gutenberg cuenta con 3 millones de descargas al mes, y 38 sitios espejo repartidos por todo el planeta.
= Una apuesta lanzada en 1971
# Los primeros pasos
¿Cuáles son las raíces del proyecto? Cuando Michael Hart estudiaba en la Universidad de Illinois, en los Estados Unidos, el laboratorio informático (Materials Research Lab) de su universidad le asignó 100 millones de dólares de tiempo de ordenador.
El 4 de julio de 1971, día de la fiesta nacional estadounidense, Michael digitó en el teclado de su ordenador "The United States Declaration of Independence" (Declaración de independencia de los Estados Unidos, firmada el 4 de julio de 1776), en mayúsculas, pues las letras minúsculas aún no existían. El texto electrónico representaba 5 kilobytes.
Pero el envío de un archivo de 5 kilobytes a las cien personas que formaban la red de la época hubiera acabado con el sistema, provocando la implosión de la red, porque el ancho de banda aún era ínfimo. Michael difundió un mensaje que explicaba dónde se almacenaba el texto aún sin enlace hipertexto, pues habría que esperar unos 20 años más para la web y seis personas descargaron este archivo.
Sobre la marcha, Michael decidió dedicar ese crédito de tiempo de unos millones de dólares a la búsqueda de obras literarias disponibles en bibliotecas, y a la digitalización de éstas. Optó también por almacenar los textos electrónicos en la forma más sencilla posible, en formato ASCII, para que esos textos pudieran ser leídos sin problema desde cualquier ordenador, plataforma y programa.
El conjunto de páginas encuadernadas, forma tradicional del libro, se convierte en un texto electrónico que se puede desplegar de par en par, con letras mayúsculas para los términos escritos en cursiva o en negrita y para los términos subrayados en la versión impresa.
Poco después, Michael definió así la misión del Proyecto Gutenberg: poner a disposición de todos, por vía electrónica, el mayor número posible de obras literarias.
"Nosotros consideramos el texto electrónico como un nuevo medio de comunicación, sin verdadera relación con el papel", explicó más tarde, en agosto de 1998. "La única semejanza es que ambos difundimos las mismas obras, pero en cuanto la gente se haya acostumbrado, no veo cómo el papel aún podría competir con el texto electrónico, sobre todo en las escuelas."