Durante una conferencia organizada en septiembre de 1996 por la IFIP (International Federation of Information Processing – Federación Internacional del Tratamiento de la Información), Dale Spender, profesora e investigadora, destaca los cambios aportados por el internet en la adquisición del saber y en los métodos de enseñanza. He aquí un resumen de su argumentación en dos párrafos.
Durante los últimos quinientos años, la enseñanza se ha basado principalmente en la información contenida en los libros. Ahora bien, las costumbres vinculadas con el documento impreso no se pueden transferir al mundo digital. La enseñanza en línea ofrece posibilidades tan novedosas que ya casi no es posible efectuar las distinciones tradicionales entre docente y alumno. El paso de la cultura impresa a la cultura digital exige reconsiderar enteramente el proceso de enseñanza, ya que ahora tenemos la oportunidad, sin precedente, de poder influir sobre el tipo de enseñanza que deseamos.
Con la cultura impresa, la información contenida en los libros seguía siendo la misma durante bastante tiempo, lo que nos ha incitado a pensar que la información era estable. La misma naturaleza de lo impreso es vinculada a la noción de verdad, que también es estable. Esta estabilidad y el orden que engendra han sido uno de los fundamentos de la era industrial y de la revolución científica. Las nociones de verdad, de leyes, de objetividad y de pruebas, han sido los elementos de referencia de nuestras creencias y de nuestras culturas, pero la revolución digital lo cambia todo. De repente la información en línea suplanta la información impresa para convertirse en la más fiable y la más útil y, en consecuencia, el usuario está dispuesto a pagarla. Es esta transformación radical en la naturaleza de la información la que debe estar en el centro del debate sobre los métodos de enseñanza.
# Tres experiencias
Así lo demuestra la experiencia de Patrick Rebollar, profesor de francés y de literatura francesa en Tokio (Japón), quien escribe en julio de 1998: “Mi trabajo de investigación es diferente, mi trabajo como profesor es diferente, mi imagen como profesor-investigador de lengua y de literatura está totalmente ligada al ordenador, lo que tiene sus lados buenos y sus lados malos (sobre todo en la alta jerarquía académica, que se compone de personas de edad avanzada y tecnológicamente recalcitrante). He dejado de interesarme en algunos colegas cercanos geográficamente pero que no tienen nada en común con mis ideas, para entrar en contacto con personas desconocidas y ubicadas en varios países (y con las que a veces me encuentro en París o en Nueva York, con ocasión de las vacaciones o de las conferencias de los unos o los otros). La diferencia es sobre todo un ahorro de tiempo para todo, luego un cambio del método de documentación, un cambio del método en la enseñanza que hace hincapié en la adquisición de métodos de investigación por mis estudiantes a expensas de los contenidos (pero eso depende de los cursos). Poco a poco, el paradigma reticular es más importante que el paradigma jerárquico.”
Robert Beard, profesor en la Universidad Bucknell (Estados Unidos), destaca en septiembre de 1998: "Como profesor de lengua, creo que la web tiene una plétora de nuevos recursos disponibles en el idioma estudiado, nuevas herramientas de aprendizaje (ejercicios interactivos Java y Shockwave) y de tests, que están disponibles para los estudiantes cuando tienen tiempo o les apetece hacerlos, 24 horas al día y 7 días a la semana. Tanto para mis colegas como para mí, y por supuesto para nuestra institución, el internet también nos permite publicar prácticamente sin límite. (…) El internet nos proporcionará todo el material pedagógico con el que podamos soñar, incluso notas de lectura, ejercicios, tests, evaluaciones y ejercicios interactivos más eficaces que antes, por estar éstos más basados en el concepto de comunicación."
Russon Wooldridge, profesor en el Departamento de Estudios Franceses de la Universidad de Toronto (Canadá), relata en febrero de 2001: "Mis actividades de investigación, llevadas a cabo anteriormente en una torre de marfil, se hacen ahora casi exclusivamente por colaboraciones locales o remotas. (…) Todo mi método de enseñanza aprovecha al máximo los recursos del internet (la web y el correo electrónico): los dos lugares comunes son el aula de clase y la página web del curso, en la cual coloco todo el material didáctico. Pongo a disposición en la web todos los datos de mi labor de investigación de los últimos veinte años (reedición de libros, artículos, textos integrales de diccionarios antiguos en bases de datos interactivas, de tratados del siglo 16, etc.). Publico actas de coloquios, edito un periódico, colaboro con colegas franceses, poniendo en línea en Toronto lo que ellos no pueden publicar en línea en su país. (…) Me doy cuenta de que sin el internet mis actividades serían mucho más limitadas, o al menos serían muy diferentes de lo que son en la actualidad. Luego, no me imagino el futuro sin el internet.”
1996 > EL PROYECTO @FOLIO, UN LECTOR PORTÁTIL DE TEXTOS
[Resumen] Pierre Schweitzer, arquitecto diseñador en Estrasburgo (Francia), concibe en octubre de 1996 el proyecto @folio, un lector portátil de textos para leer los que se han sacado del internet. De tamaño pequeño, este lector portátil quiere imitar, en forma electrónica, el dispositivo técnico del libro, para así proporcionar una memoria de facsímiles, unidos a hipervínculos para que resulten más fáciles de hojear. Pierre también es el autor de Mot@mot (Palabra@Palabra), un software que "corta" las páginas escaneadas del libro, palabra por palabra, hasta obtener una serie "líquida" de imágenes-palabras, es decir; cadenas de caracteres para adaptar el texto a una pantalla pequeña. Para desarrollar su proyecto @folio y su software Mot@Mot, Pierre registra una patente internacional en abril de 2001 y crea la start-up francesa iCodex en julio de 2002.
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