La publicación en línea me ha permitido por fin encontrar la movilidad, la fluidez que estaba buscando. En este ámbito la palabra clave es 'obra en progreso', abierta, sin paredes. Creación permanente, a la vista de todos, como el mundo ante nuestros ojos. Provisional, como la vida que se está buscando a tientas, que va y viene. Pero, por supuesto, con el riesgo que subrayan los gutenbergs, los huérfanos de la civilización del libro: ya nada es cierto. Ya no hay fuente fiable, hay demasiadas, y se va haciendo difícil distinguir un sabio de un gurú. Pero el problema concierne el control de la información, no la transmisión de las emociones."

# Ciberliteratura y tecnología

Según Jean-Paul, el futuro de la ciberliteratura está ligado a la tecnología: "Ahora resulta imposible para un(a) autor(a) solo/sola manejar a la vez las palabras, su apariencia movediza y su melodía. Dominar los software Director, Photoshop y Cubase, para citar sólo los más conocidos, era posible hace diez años, con las versiones 1. Pero ya no. A partir de mañana (y será muy pronto), habrá que saber delegar sus competencias, encontrar asociados financieros mucho más pudientes que Gallimard [una gran editorial francesa], optar por acudir a Hachette- Matra, Warner, Hollywood. Como mucho, el estatuto de… ¿escribasta?, ¿de multimediasta? será el de un videasta, el de un escenógrafo, el de un director de algún producto: él es quien se lleva las palmas de oro en Cannes, pero nunca hubiera podido llevárselas solo. Hermana gemela (y no clon) del cine, la ciberliteratura (= el vídeo + el enlace) será una industria, con algunos artesanos aislados en la periferia off-off (o sea, con derechos de autor negativos)."

Siete años después, en enero de 2007, Jean-Paul vuelve a hacer el balance sobre su actividad: "He ahorrado tiempo. Utilizo menos software, e integro directamente en Flash el resultado. Este software me asegura un control al 90% del resultado expuesto en las pantallas de recepción (al contrario de aquéllos que prefieren presentar obras abiertas, en las que se busca deliberadamente la intervención tanto del azar como del internauta). Ahora puedo concentrarme en el corazón del problema: la arquitectura y el desarrollo del relato.”

Según él, “los dos puntos positivos en los próximos tres o cuatro años serán: (1) la generalización de la banda ancha (es decir, en realidad la generalización de la anchura de banda normal), que me librará de limitaciones puramente técnicas, en particular de los problemas con el ‘peso’ y la visualización de los archivos (por fin acabaremos con los histogramas de descargas); (2) el desarrollo de la 3D. Lo que me interesa es el relato hipermedia (= el multimedia + el clic). Las trampas en las que uno puede caer con un relato en 2D ya pueden ser apasionantes. Con la 3D, habrá que coger el toro por las astas para impedir que el proyecto se limite a una simple proeza técnica, y dejar la prioridad al relato."

2000 > EXPERIENCIAS DE AUTORES DE BEST-SELLERS

[Resumen] Maestro estadounidense del suspenso, Stephen King es el primer autor de best-sellers en probar una experiencia de autopublicación digital en julio de 2000. En Europa, Frederick Forsyth, el maestro británico del suspenso, decide publicar sus nuevas novelas cortas con la ayuda de Online Originals, una editorial electrónica de Londres, con la primera novela corta publicada en noviembre 2000. En la misma fecha, el novelista español Arturo Pérez-Reverte decide difundir el nuevo título de su serie best-seller, “El Oro del Rey”, exclusivamente en formato digital por un mes, en colaboración con su editor, Alfaguara, antes del lanzamiento del libro impreso en librerías. Para los tres autores las ventas son poco concluyentes, pero estos experimentos son una buena herramienta de marketing para vender más libros impresos y esperar que la gente se acostumbre a leer en una pantalla. En marzo de 2003, el novelista brasileño Paulo Coehlo decide ofrecer algunas obras gratuitamente en su versión PDA, con el acuerdo de sus editores.

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Algunos autores de best-sellers empiezan a probar experiencias de publicación digital en 2000, por ejemplo Stephen King, Frederick Forsyth y Arturo Pérez-Reverte. Otros autores les siguen, como por ejemplo Paulo Coelho en 2003.

# Stephen King