A finales de 2000, además de estos tesoros, miles de obras del dominio público están en acceso libre en la web en bibliotecas digitales.

La mayoría de los librerías y de las editoriales tienen su propio sitio web. Algunas nacen directamente en línea y hacen todas sus transacciones a través de la red.

Además de sus tareas cotidianas, como prestar libros y documentos de todo tipo o mantener una colección de obras de referencia, los bibliotecarios guían a los usuarios por el internet, seleccionan y organizan la información para ellos y crean su propio sitio web con un catálogo en línea y una biblioteca digital.

Se van multiplicando los libros y las revistas que sólo están disponibles en versión digital, evitando así los gastos que implica una publicación impresa. La información ha pasado de tener un estado “estático” en los libros impresos a tener una gran “fluidez” en el internet, con la posibilidad de actualizarse regularmente.

Los editores científicos y técnicos empiezan a reestructurar su trabajo y a orientarse hacia una difusión en línea, y a hacer tiradas impresas sólo a petición. Algunas universidades difunden manuales "a medida" que se componen de una selección de capítulos y artículos sacados de una base de datos, complementados por los comentarios de los profesores.

Muchos autores reconocen los beneficios del internet para la búsqueda de información, la difusión de sus propias obras, los intercambios con los lectores y la colaboración con otros creadores. También crean sus propios sitios web para autopublicarse con éxito.

Algunos escritores apasionados por las tecnologías digitales exploran las posibilidades que abre el hipervínculo para dar origen a nuevos géneros: novela multimedia e hipermedia, narrativa hipertextual, obra de hiperficción, sitio web de escritura hipermedia, email-novela, etc. Una literatura digital –llamada también literatura electrónica, ciberliteratura o literatura HTX (HyperTeXt)– empieza a sacudir la literatura tradicional aportándole un nuevo aliento, e integrándose a la vez a otras formas artísticas ya que el soporte digital favorece la fusión del escrito con la imagen y el sonido.

El internet ha llegado a ser imprescindible para informar, comunicar, acceder a documentos y extender los conocimientos. Ya no necesitamos correr tras la información que nos hace falta. La información que nos hace falta ya está a nuestro alcance, en cantidad, incluso para aquellos que estudian por correspondencia, que viven en pleno campo, que trabajan a domicilio o que están confinados en la cama.

La web se convierte poco a poco en una gigantesca enciclopedia, una enorme biblioteca, una inmensa librería y un medio de comunicación completo.

Algunas personas empiezan a leer libros en un ordenador, en una PDA o en una tableta de lectura (aunque todavía son demasiado caras).