Lo que importa con Internet, es el valor añadido del ser humano sobre el sistema. Internet nunca vendrá a compensar la clarividencia de una situación, la toma de riesgo o la inteligencia del corazón. Internet solamente acelera los procesos de decisión y reduce la incertidumbre por la información aportada. Pero se tiene que dejar el tiempo al tiempo, dejar madurar las ideas, dar un toque indispensable de humanidad en las relaciones. Para mí, la finalidad de Internet es el encuentro, y no la multiplicación de los intercambios electrónicos.
= ¿Qué piensa Ud. de los debates con respecto a los derechos de autor en la Red?
Considero hoy la Red como un dominio público. Eso significa que la noción de derecho de autor desaparece de hecho: todos podemos reproducir lo de todos. La creación se expone por consecuencia a la copia inmediata si los derechos de copiado no están presentados en las formas usuales y si las obras están expuestas sin las formalidades de ingresos. Una solución es de hacer pagar el acceso a la información, pero eso no garantiza en absoluto la copia ulterior. Para las novelas, de todos modos me gustan más en la forma impresa.
= ¿Cómo ve Ud. la evolución hacia un Internet multilingüe?
Habrá todavía y durante mucho tiempo el uso de lenguas diferentes y qué mejor, por el derecho a la diferencia. El riesgo es por supuesto la invasión de una lengua en perjuicio de otras, y por lo tanto la nivelación cultural al detrimento de las otras.
Pienso que poco a poco servicios en línea van a crearse para paliar esta dificuldad. Antes que nada, algunos traductores podrán traducir y comentar textos según la petición, y sobre todo los sitios más frecuentados van a invertir en versiones en lenguas diversas, como lo hace la industria audiovisual.
= ¿Cuál es su mejor recuerdo relacionado con Internet?
Después de la publicación de mi segunda novela Sanguine sur toile, recibí un mensage de un amigo que había perdido de vista desde hace más de veinte años. Se había reconocido en un personaje del libro. Nos vimos de nuevo recientemente, y con una botella de vino pudimos intercambiar algunos recuerdos y promover unos proyectos…
= ¿Y su peor recuerdo?
Virus, cadenas de "felicidad", peticiones comerciales, sitios fascistas, informaciones no controladas se desarollan en este momento a gran escala. Con seriedad me hago la pregunta: "¿Para qué bebé pude contribuir a lograr su nacimiento?"