Últimamente en los Estados Unidos han intentado repetidamente retirarles a los lectores estos derechos, limitando las reglas relativas a la utilización de dichas obras, prolongando la duración del copyright (algunas propuestas prevén incluso un plan de copyright perpetuo) y extendiendo la propiedad intelectual a trabajos que no son obras de creación (véase por ejemplo las propuestas de copyright para las bases de datos). Incluso hay propuestas que pretenden sustituir por completo la ley de copyright por una ley que establecería un contrato mucho más fuerte. Me parece mucho más difícil compartir la opinión de Jack Valenti, director de la Asociación cinematográfica de Estados Unidos (MPAA: Motion Picture Association of America), cuando éste pide que se dejen de copiar las películas bajo copyright, cuando sé perfectamente que si esto se aceptara, ninguna película pasaría al dominio público (…). Al ver cómo las empresas de medios de comunicación tratan de bloquear todo lo que pueden, no me sorprende que algunos usuarios reaccionen poniendo en línea todo lo que pueden. Desgraciadamente esta actitud también perjudica los derechos legítimos de los autores."
¿Cómo resolver este dilema a nivel práctico?
"Los que tienen intereses en juego en este debate tienen que hacer frente a la realidad, y reconocer que los productores de las obras y sus usuarios tienen ambos intereses legítimos en la utilización de éstas. Si la propiedad intelectual se negociara por medio de un equilibrio de principios en lugar de ser gobernada por el juego del poder y del dinero que se suele observar a menudo, quizás sería posible llegar a un compromiso razonable."
1994: CADA VEZ MAS TEXTOS ESTAN DISPONIBLES EN LA WEB
= [Resumen]
A principios de los años 90, aparecen en línea las primeras versiones electrónicas de periódicos a través de servicios comerciales como America Online o CompuServe. Con la aparición del primer navegador a finales de 1993 y gracias al desarrollo rápido de la web que esto permite, numerosos "zines" (boletines) no comerciales empiezan a brotar, directamente en forma electrónica, y los órganos comerciales de prensa crean sus propias páginas web. También hay editores que deciden poner títulos de sus catálogos en la red, con acceso libre y gratuito, con la esperanza de ver aumentar así las ventas de las versiones impresas. La National Academy Press (NAP) es la primera editorial en tomar el riesgo, tan pronto como en 1994, y acaba ganando la apuesta. Sigue sus pasos la MIT Press (MIT: Massachusetts Institute of Technology) en 1995.
= E-zines
Los primeros títulos puramente electrónicos son obras cortas, inventariadas en la E-zine-list, una lista creada durante el verano de 1993 por John Labovitz. "Zine" es la abreviatura de "fanzine" o "magazine", y por lo general es obra de una persona o de un grupo pequeño. En cuanto al "e-zine" – contracción de "zine electrónico" – sólo se difunde por correo electrónico o en un sitio web. No suele contener publicidad, no tiene fines de lucro ni se dirige a una audiencia de masas.
¿Cómo nace la E-zine-list? En el historial del sitio web, John Labovitz relata que al principio, su objetivo es dar a conocer Crash, un zine en versión impresa del cual desea crear una versión electrónica. Se pone a buscar directorios, pero sólo encuentra el grupo de discusión Alt.zines, y archivos como The Well y The Etext Archives. Entonces se le ocurre crear un directorio organizado. Empieza con doce títulos clasificados manualmente con un programa de tratamiento de textos. Luego redacta su propia base de datos. En cuatro años, entre 1993 y 1997, ya no se trata de decenas sino de centenas de e-zines, y el mismo significado de la palabra e-zine se hace más amplio, para referirse a partir de entonces a cualquier tipo de publicación que haya sido editada por vía electrónica, aunque "exista aún un grupo original e independiente, minoritario, que sigue publicando lo que le dicta el corazón, más allá de los límites de lo que solemos llamar un e-zine". En el verano de 1998, la E-zine-list comprende 3.000 títulos.
= La prensa online