Aunque demasiadas veces se silencie, cabe recordar que el verdadero inventor del ebook es Michael Hart. Si tomamos la palabra "ebook" en su sentido etimológico – a saber un libro digital para difusión bajo la forma de un archivo electrónico – resulta que éste casi tendría cuarenta años y habría nacido con el Proyecto Gutenberg en julio de 1971. Ésta es una paternidad mucho más reconfortante que los diversos lanzamientos comerciales en formato propietario que salpicaron el principio de los años 2000. No hay ningún motivo para que la denominación "ebook" designe sólo el ebook comercial y sea exclusiva de entidades como Amazon, Barnes & Noble, Gemstar y demás. El ebook no comercial es un ebook de pleno derecho, y no un pariente pobre, así como la edición electrónica no comercial es una forma de edición de pleno derecho, y tan válida como la edición comercial.
En julio de 1971, el envío de un archivo de 5 K (kilobytes) a cien personas hubiera acabado con el embrión de red disponible en aquella época. En noviembre de 2002, el Proyecto Gutenberg es capaz de poner en línea los 75 archivos del "Human Genome Project" (Proyecto Genoma Humano, es saber la secuenciación del genoma humano), a pesar de que cada archivo se compone de decenas, o incluso de cientos de megabytes. Y esto ocurre poco tiempo después de su publicación inicial en febrero de 2001, debido a que desde el principio ya pertenecía al dominio público. En 2004, la capacidad de almacenamiento de los discos duros ya es tal que sería posible almacenar la integralidad de la Library of Congress en formato texto en un soporte de un valor de 140 dólares US. Y por lo visto dentro de unos pocos años aparecerá una llave USB (universal serial bus) capaz de almacenar la integralidad del patrimonio escrito de la humanidad.
¿Y qué pasa con los documentos que no pertenecen al mundo escrito? En septiembre de 2003, el Proyecto Gutenberg se lanza en un proyecto de difusión de libros audio. En diciembre de 2006, están disponibles unos 367 libros leídos por una síntesis de voz (en la sección "Audio Books, computer-generated") y 132 libros leídos por el ser humano (en la sección "Audio Books, human-read"). La cantidad de libros leídos por un ser humano debería ir creciendo, pero los libros leídos por una síntesis de voz ya no serán almacenados en una sección específica, sino generados a petición del usuario a partir de archivos electrónicos preexistentes en las colecciones generales. En el futuro, los lectores ciegos o deficientes visuales podrán utilizar una función de control de voz para pedir uno de esos libros digitales.
La colección "Sheet Music Subproject", lanzada también en septiembre de 2003, está dedicada a las partituras musicales digitalizadas (en la sección "Music, Sheet"). Viene completada por una sección de grabaciones musicales (Music, recorded). También hay secciones reservadas para las imágenes fijas (Pictures, still) y animadas (Pictures, moving). Esas nuevas colecciones deberían desarrollarse durante los años que vienen.
Sin embargo, la prioridad sigue siendo la digitalización de libros. Y la demanda es enorme, a prueba de ello el número de descargas, que ahora se cifran en decenas de miles diarias. A fecha del 31 de julio de 2005, se cuenta con 37.532 archivos descargados al día, 243.808 archivos a la semana y 1.154.765 archivos al mes. A fecha del 6 de mayo 2007, se han descargado 89.841 archivos al día, 697.818 a la semana y 2.995.436 al mes. Y esto sólo concierne el sitio web de descargas principal, ibiblio.org (basado en la Universidad de Carolina del Norte, Estados Unidos), que alberga también el sitio web del Proyecto Gutenberg. El segundo sitio web de descargas es el del Internet Archive, que también sirve de copia de seguridad y le proporciona al Proyecto Gutenberg une capacidad de almacenamiento ilimitada.
Un Top 100 inventaria los cien títulos y los cien autores que más han sido descargados durante el día, la semana y el mes.
El Proyecto Gutenberg dispone de 40 sitios web espejo repartidos entre múltiples países, y aún necesita encontrar otros. Los archivos también circulan en modo P2P (peer-to-peer), lo que permite a cualquier utilizador intercambiar directamente archivos con otro utilizador.
Los libros del Proyecto Gutenberg pueden ayudar a colmar la fractura digital. Es muy sencillo descargarlos en una PDA (asistente personal). Un ordenador o una PDA de segunda mano no cuestan más de unos dólares o decenas de dólares, en función del modelo. Algunas PDA funcionan con energía solar, lo que permite un acceso a la lectura en las regiones pobres y remotas.
Más adelante, quizás se pueda contemplar la idea de una traducción simultánea a unos cien idiomas, utilizando un programa de traducción automática con un margen de fiabilidad del orden de 99%, aunque de momento aún falte mucho par alcanzar este porcentaje. Los textos generados por el software de traducción automática pasarían luego en manos de traductores (no máquinas, sino seres humanos) para hacerles algunos retoques, siguiendo un modelo parecido al de la tecnología OCR, que no puede prescindir de los correctores (no de los software, sino de los seres humanos) para ofrecer un contenido de calidad óptima.
38 años después de la creación del Proyecto Gutenberg, Michael Hart se define aún como un adicto al trabajo que sigue dedicándose enteramente a su proyecto, proyecto que en su opinión está al origen de una revolución neo-industrial. Se define también a sí mismo como un altruista, pragmático y visionario. Tras haber sido tildado de chiflado durante años, ahora suscita el respeto.