Con su espíritu y brazo subyugaron

La inmensa mar que audaces recorrieron,

Los mundos que tras ella adivinaron.

Potentes más que el genitor de Palas,

Al rayo señalaron su camino;

Y á los vientos alzándose sin alas,

Siguieron sin temblar su torbellino.

Ellos al Leviatán entre cadenas

Sacan de los abismos con su mano,

Y pisan con sus plantas las arenas