En este
Rudo vivac, batalla de la vida,
No imites á la oveja que cobarde
Arrastran á la atroz carnicería;
Sé un héroe en el combate, y no confíes
En el mañana que placeres brinda;
Deja á los muertos enterrar sus muertos
Y en el presente lucha, él es la vida,
Siempre el valor en tu esforzado pecho
Y siempre Dios sobre tu frente altiva.