Cual pensamiento rápidas pasando,

Chocan y se enfurecen,

Y otras mil y otras mil ya las alcanzan,

Y entre espuma y fragor desaparecen.

¡Ved! ¡llegan, saltan! El abismo horrendo

Devora los torrentes despeñados;

Crúzanse en él mil iris, y asordados

Vuelven los bosques el fragor tremendo.

Al golpe violentísimo en las peñas

Rómpese el agua; vaporosa nube