De insoportable ardor sus pies heridos;

La armada frente al cielo levantando,

Y en la hinchada nariz fuego aspirando

¡Llama la tempestad con sus bramidos!...

Los pajarillos callan y se esconden

Al acercarse el huracán bramando,

Y en los lejanos bosques retumbando

Le oyen los bosques y á su voz responden.

Llega ya, ¿no le veis? ¡Cuál desenvuelve

Su manto aterrador y majestuoso...