Acuérdate, en fin, de todos
Los que penan y trabajan;
Y de todos los que viajan
Por esta vida mortal.
Acuérdate aún del malvado
Que á Dios blasfemando irrita.
La oración es infinita:
Nada agota su caudal.
¡Hija! reza también por los que cubre
Acuérdate, en fin, de todos
Los que penan y trabajan;
Y de todos los que viajan
Por esta vida mortal.
Acuérdate aún del malvado
Que á Dios blasfemando irrita.
La oración es infinita:
Nada agota su caudal.
¡Hija! reza también por los que cubre