QUIÑONES.
Ahora sí que puedo decir á mi señora Cristina: mamóla una y cien mil veces.
BRÍGIDA.
¿Han visto qué claro que habla el vizcaino?
QUIÑONES.
Nunca hablo yo turbio, sino es cuando quiero.
CRISTINA.
Que me maten si no me la han dado á tragar estos bellacos.
QUIÑONES.
Señores músicos, el romance que les dí y que saben, ¿para qué se hizo?