UNO.

Á mí asi me lo parece.

SOLDADO.

Pues tambien me parece á mí que no entre dentro de esa casa, si no, por Dios juro de molelle los huesos, sin dejarle ninguno sano.

UNO.

¿Pues no puedo yo entrar á donde me llaman, para comprar mi mercadería?

SOLDADO.

Vaya, no me replique, que haré lo que digo, y luego.

UNO.

¡Terrible caso! pasito, señor soldado, que ya me voy.