SOLDADO.

Pues lléguese vuestra merced á esta parte, y tome este envoltorio de papeles: y advierta que ahí dentro van las informaciones de mis servicios, con veintidos fes de veintidos generales, debajo de cuyos estandartes he servido, amen de otras treinta y cuatro de otros tantos maestres de campo, que se han dignado de honrarme con ellas.

AMO.

Pues no ha habido, á lo que yo alcanzo, tantos generales ni maestres de campo de infantería española de cien años á esta parte.

SOLDADO.

Vuestra merced es hombre pacífico, y no está obligado á entendérsele mucho de las cosas de la guerra: pase los ojos por esos papeles, y verá en ellos, unos sobre otros, todos los generales y maestres de campo que he dicho.

AMO.

Yo los doy por pasados y vistos: ¿pero de qué sirve darme cuenta de esto?

SOLDADO.

De que hallará vuestra merced por ellos ser posible ser verdad una que agora diré, y es que estoy consultado en uno de tres castillos y plazas, que están vacas en el reino de Nápoles; conviene á saber, Gaeta, Barleta y Rijobes.