LORENZA.
Digo que teneis condicion de bárbaro y de salvaje; ¿y qué ha dicho esta vecina, para que quedeis con ojeriza contra ella? Todas vuestras buenas obras las haceis en pecado mortal: dístesle dos docenas de reales, acompañados con otras dos docenas de injurias, boca de lobo, lengua de escorpion, y silo de malicias.
CAÑIZARES.
No, no, á mal viento va esta parva: no me parece bien que volvais tanto por vuestra vecina.
CRISTINA.
Señora tia, éntrese allá dentro y desenójese; y deje á tio que parece que está enojado.
LORENZA.
Asi lo haré, sobrina; y aun quizá no me verá la cara en estas dos horas; y á fe, que yo se la dé á beber por mas que la rehuse.
(Éntrase doña Lorenza.)
CRISTINA.