Que no me la encorvase el dulce peso
De un bolson de ducados, ni otras dádivas,
Ó ruegos, ó promesas, ó favores,
Que pesan como plomo, y no se sienten
Hasta que os han brumado las costillas
Del cuerpo y alma: y junto con aquesto
Seria bien criado y comedido,
Parte severo, y nada rigoroso:
Nunca deshonraria al miserable
Que ante mí le trajesen sus delitos: